Introducción

El blog tiene la intención de esparcir conocimiento en áreas como la psicología, espiritualidad y misticismo, la información tendrá como fuente autores relacionados con las temáticas anteriormente señaladas, ademas de mi propia autoria. La finalidad no es dar información o conocimiento que yá se conoce sino contribuir con el mismo según mi propio trabajo y reflexión ,por su misma naturaleza las palabras expresadas serán de un aliento hipotético, sin fin de absolutismos ni caracteres de verdades únicas.Que este blog contribuya no solo al autoconocimiento, sino a la reflexión de cada uno de los lectores, en planos tan altos como el espiritual hasta el tan cotidiano terrenal.

martes, 2 de julio de 2013

V Parte El Árbol de la Vida Cabalistico: Las esferas de Netzach, Hod, Yesod y Malkuth.








Netzach, La Victoria y Hod, el esplendor



El espíritu encarnado después de Tiphareth entra en el mundo de Maya o de la ilusión. Desde este punto se vivencia al uno como múltiple, la luz blanca se visualiza en sus múltiples colores, no se conoce a Dios mismo, sino más en sus múltiples manifestaciones. Por esto Netzach corresponde al mundo de las masas y no más al de la individuación. Netzach representa los instintos y las emociones que muchas veces estos suscitan. Hod por su parte es una esfera correspondiente al pilar de la Forma, se sitúa por debajo de Geburah y como es característico de este pilar, es el que inviste de forma a las ideas o a las fuerzas generadas en su esfera acompañante, en este caso a Netzach (la emoción). Debido a esto Hod representa a Geburah en un lugar inferior, significa el intelecto, a la razón que da forma a los pensamientos y los moldea de tal forma que sean congruentes a la emoción. Así se adquiere una fuerza psíquica (pensamiento revestido de emoción): un símbolo.

En Netzach es donde los símbolos que utilizamos como mediadores psíquicos adquieren su poder, pues es justamente esta esfera, la de la emoción, la que entrega al símbolo mismo la fuerza emotiva que requieren para actuar en el plano de la psiquis. Si Netzach es la emoción, Hod es la Mente o la psiquis del hombre. De esta manera entre la reconciliación e integración de este par de opuestos es como nos abriremos camino hacia la belleza que Tiphareth contiene. Entre las emociones y la psiquis es donde el hombre puede hallar una puerta que lo conduzca hacia esferas más altas de su ser. Esta puerta es lo que se conoce con el nombre de arquetipos (que anteriormente habíamos nombrado), pero es de central importancia precisamente en estas esferas donde su función tiene la raíz hacia mundos mas sutiles y elevados de conciencia. Por ello para explicitar más este punto integraremos los conocimientos que C.G. Jung (2002) nos puede dar al respecto:
“…La reproducción de formas arquetípicas de la conducta psíquica pueden crear un horizonte más amplio y una extensión mayor de conciencia, a condición de que se consiga asimilar e integrar en la mente conciente los contenidos perdidos y luego recuperados. Puesto que no son neutrales, su asimilación modificará la personalidad al igual que ellos tendrán que sufrir ciertas alteraciones. En esa parte de lo que se llama <<Proceso de individuación>> la interpretación de los símbolos desempeña un papel práctico importante. Porque los símbolos son intentos naturales para reconciliar y unir opuestos dentro de la psique”. (pg. 97)
 Por ello la verdadera importancia de la unión de los opuestos lo mental (Hod) y lo emocional (Netzach) es que entre ellos existe una equivalencia de contenidos que operan en conjunto para lograr un mayor nivel de conciencia, una integración de contenidos (arquetipos), donde la individualidad se une a la personalidad.


Yesod, El Fundamento 


“Yesod, como lo hemos visto, refleja el sol de Tiphareth, el cual es Kether en un arco inferior.” Dion Fortune
Yesod es el principio dinámico en que operan las fuerzas a través de las energías sutiles, es aquel plano que está por sobre el material o también aquel que opera por sobre los 4 principios básicos que conforman la materia (los cuatro elementos). Yesod corresponde al 5to elemento que dota de energía a los 4 anteriores, por ello Yesod es el elemento Éter. Antes que cierto pensamiento (Hod) pueda manifestarse, es necesario que pase por este plano etérico y se llene de las energías que ahí se revisten de ideas y emociones (Netzach), para poder llegar al mundo material (Malkuth). A Yesod se le conoce como el centro mismo, donde las energías primordiales emanan, es el motor del universo en constante flujo y reflujo. Es el receptáculo de las emanaciones de los otros Sephiroth que lleva estos contenidos hasta densificarse y plasmarse en el mundo físico. En un plano microcósmico podemos hacer la analogía en cuanto a estados de conciencia. Si bien dijimos que Chesed, Geburah, Binah y Chokmah representan al yo superior, Netzach, Hod y Yesod (triángulo inferior) representan la personalidad del alma, es decir, lo encarnado. Tomando individualmente a Yesod dentro del pilar central del Equilibrio podemos ver que Kether es el Súper-conciente, Tiphareth el Conciente y Yesod es el Inconsciente. Por ello se dice el motor del universo, donde se haya toda la fuerza y el poder. Y es justamente el inconsciente el que dota de energía psíquica a la personalidad, pues ahí se hallan las fuerzas libidinales del ser que están en frecuente pugna (Hod y Netzach)


Malkuth, El Reino



Se encuentra en la base del pilar del Centro, el Pilar del Equilibrio y se puede observar a simple vista como una de las esferas más aisladas de todo el Árbol. Sin embargo esto es así ya que se dice que Malkuth recibe todas las influencias y es el catalizador de todas las formas y fuerzas de los demás Sephiroth. Es el resultado final de todas las actividades del Árbol y por ello representa al mundo tangible, aquel que puede ser percibido por nuestros sentidos más ordinarios e inmediatos. Por ello el Reino está conformado por los 4 elementos básicos de la materia.

Malkuth encierra todas las partículas que han descendido desde las esferas más sutiles, ya sean pensamientos (Hod) o emociones (Netzach) y que luego llegan hasta Yesod, que las reviste de materia etérica para luego densificarse y manifestarse en Malkuth. Quedará más claro con el siguiente ejemplo: si una persona se encuentra melancólica por la pérdida de un ser querido, con el tiempo esta emoción (Netzach) de melancolía puede llegar a ser tan fuerte y sostenida en el tiempo que se transforma en depresión, con sus consecuentes pensamientos (Hod) de muerte, angustia y vacío. Esta energía psíquica puede ser tan potente y mantenida que tiñe todas sus experiencias en adelante, logrando así una densa masa psíquica (Yesod) en su pensamiento y por consecuencia una manifestación en sus órganos físicos (Malkuth), lo que conocemos como enfermedad o sintomás físicos.
Por consecuencia podremos comprender entonces que lo que en el mundo físico o de la materia sucede, es el resultado de múltiples interacciones ocurridas a priori en planos más sutiles de la existencia y que lo que al mundo físico acontece no es más que el síntoma a la vista.
En palabras de Dion Fortune: “La función formadora y concretizante de Malkuth es lo que hace tangible, visible y definido lo que en las plantas superiores es indefinido e intangible; es el gran servicio que presta a la manifestación, y es su poder característico. Todas las luces, es decir las emanaciones de los demás Sephiroth, se iluminan, y de consiguiente, se visibilizan, tan pronto como son reflejadas por aspectos concretos de Malkuth.”
Nota: Los cabalistas no se refieren a la materia como ser puramente físico, si no además el aspecto psíquico y sutil de esta, es decir, las 4 condiciones según las cuales puede existir la energía. Elementos que están presentes hasta el Mundo de la Formación (Netzach, Hod y Yesod).
El cuerpo, plano o vehículo etérico en las tradiciones místicas también es considerado de cierta forma como parte del mundo físico.


Referencias:

-Fortune Dion (2001), Kabbalah Mística, Editorial Kier. Disponible en e-book: http://www.samaelgnosis.net/libro/pdf/cabala_mistica.pdf

-Jung, Carl Gustav (2002), El Hombre y sus Símbolos, Editorial Caralt.

domingo, 21 de abril de 2013

IV Parte El Árbol de la Vida Cabalistico: Las esferas de Chesed, Geburah y Tiphareth: La Misericordia, La severidad y la Belleza.


Chesed (Guedulah) La Misericordia 

“Representa la formulación de la idea arquetípica, la concreción de lo abstracto. Cuando el principio abstracto que forma la raíz de una nueva actividad se formula en nuestra mente, operamos en la Esfera de Chesed.”  Dion Fortune. 

Es el Sephira central del pilar de la misericordia bajo Chokmah. Representa al padre amante, protector y preservador. Chesed o Guedulah es la compasión o misericordia, que equilibra la severidad que corresponde a su hermano izquierdo Geburah.

Chesed es la capacidad de representar imágenes o proyectos, tomando la materia prima existente, la realidad inmediata y poder proyectarse en función de la modificación a través de la imaginación de aquella realidad deseada. Es el pensar adelantándose al futuro.

Geburah, La Severidad

“Chesed, el Rey sentado en su trono, el Padre del pueblo de días pacíficos, bien puede merecer nuestro amor; pero quien es acreedor de nuestro respeto es Geburah, el Rey sobre su carro, que parte para la guerra.” Dion Fortune

Geburah es quien nos inspira a mantenernos firmes en nuestras decisiones y en nuestros caminos, es la fuerza y el poder que nos ayuda a permanecer presentes nuestros principios. Pero al contrario de Chesed no es el mantenedor, sino que nos impulsa a la liberación y al rompimiento de nuestros viejos esquemas mentales (aquí podemos recordar que cada Sephira, cada aspecto de la creación, que es comparable a cada planeta en la astrología, puede estar bien o mal aspectado, según las proporciones en que se manifiesten). Gracias a Geburah no nos permitimos caer en cierta estupidez que provoca el enamoramiento, sino que podemos amar sin caer en nuestra desvalorización causada por nuestro exceso de sentimentalismo o por el contrario, en el caso de nuestra falta de amabilidad, nos ayuda a volver en si mismos y no caer en la arrogancia.

Geburah encarna la justicia y el temor que causa su severidad. Por lo mismo muchas veces en las religiones se le atribuye la característica del mal: por ello el lado derecho se caracteriza por la connotación buena o positiva (Chesed) mientras que el lado izquierdo de Dios, es lo maléfico, “la otra mano”.

No es que Geburah encarne los principios oscuros o “malos”. Esta es sin embargo una concepción dualista que la filosofía cristiana ha hecho desvalorizando la tradición original y dándole a los poderes de Dios características humanas. Bueno y malo, blanco y negro, así sucesivamente. No es que exista estrictamente el bien y el mal. En las enseñanzas de la filosofía mística se entiende el mal como energía desfasada y que no esta en su lugar. En palabras de Dion Fortune:

“Si un exceso de amor nos hace sentimentales y estúpidos, o si la falta de amor nos convierte en destructivos y crueles. Es en este sentido que se comprende el Mal y no en un dominio personal que obra como un Adversario.” Dion Fortune.

Tiphareth, La Belleza 

Está situado en el centro del Pilar del equilibrio, le sigue a Kether y por ello representa a este mismo pero en una esfera inferior. Es el punto de transmutación entre los planos de la fuerza (pilar derecho) y los de la forma (pilar izquierdo). De esta manera para poder comprender la función de Tiphareth será necesario relacionar su lugar en el Árbol con las demás esferas.

Tiphareth si bien pareciera que estuviese aislado, no lo está, pues es el último lugar en correspondencia con el mundo arquetípico, por consiguiente las esferas por debajo de Tiphareth (Netzach, Hod, Yesod y Malkuth), representan el mundo más denso antes de concretarse en la materia. Las 4 esferas por sobre Tiphareth como lo dijimos anteriormente, representan el mundo de las ideas Platónico, el mundo arquetípico.

También puede ser visto Tiphareth como la conciencia que actúa como mediador entre las cuatro esferas superiores que representan al yo superior y las cuatro esferas inferiores que representan al yo inferior o personalidad.

En Tiphareth encontramos los conceptos arquetípicos (niveles superiores) que se cristalizan y se convierten en ideas arquetípicas (niveles inferiores).

Así es en esta esfera donde el espíritu al descender logra al fin encarnarse y por esta razón es la esfera asociada al sacrificio, el acto sagrado que realiza el espíritu para retornar a la tierra, y es debido a ese acto que Tiphareth es conocido como La Belleza y es justamente Kether en un nivel inferior (desencarnando de su ideal divino).


Referencias:

-Fortune Dion (2001), Kabbalah Mística, Editorial Kier. Disponible en e-book: http://www.samaelgnosis.net/libro/pdf/cabala_mistica.pdf

lunes, 11 de marzo de 2013

Parte III. Los 10 Sephiroth, sus relaciones y correspondencias. Kether - Chokmah y Binah.


Kether, La Corona 

En la Kabbalah se dice que mas allá de la primera manifestación, representada por la luz que es  conocida como la corona, existen otros niveles mas sutiles, sin ninguna clase de forma concreta. Estos niveles son conocidos como los velos de la inmanifestación y son las fuerzas que pulsan a la vida. Se dice que los velos de la inmanifestación son 3.
El primero es Ain “negatividad”, el segundo es Ain Soph “lo ilimitado”, y el tercero es Ain Soph Aur “Luz ilimitada”. Estas son las realidades trascendentes. Después de ellas ocurre la primera  manifestación, que es la corona (Kether), la fuente de la luz espiritual del mundo.
Nuestra conciencia humana sólo puede acceder hasta Kether ya que de lo inmanifestado nada se puede decir ni pensar. Podríamos decir que en Kether se encuentra toda la creación en potencia, pero que aún no esta lista para manifestarse. En Kether se halla toda la energía, por eso a Kether también se le denomina el Uno, es la energía antes de polarizarse a niveles más densos. En este nivel es donde los conceptos y el lenguaje desaparecen pues Kether sólo puede ser descrito en niveles  experienciales: se percibe solo a través de la intuición. Podríamos decir que Kether existe por sí solo sin reacción alguna. En palabras de Dion Fortune:
“De la misma manera que nosotros nos expresamos en obra, así también Kether se expresa en la manifestación. Pero tal como las obras del ser humano no constituyen su personalidad, sino que son la expresión de su actividad natural, igualmente ocurre con Kether: su existencia no está manifestada, pero es la causa de la manifestación.”

Metafóricamente hablando podríamos decir que Kether es el océano y los demás sephirot todos los ríos que confluyen hasta él.


Chokmah, La Sabiduría 

 “Tenemos que aprender cuándo podemos funcionar como Kjokmah y engendrar hijos en el mundo, y cuándo podemos actuar mejor como Binah y hacer que nuestro medio ambiente nos fertilice y nos haga productivos.” Dion Fortune

A partir del descenso de la energía desde Kether hacia Chokmah, la energía se desenvuelve en forma dual, es decir, se polariza. Por un lado Chokmah representa la primera fuerza o energía en manifestación, el aspecto masculino, mientras Binah es lo femenino. A partir de este par de opuestos es que aparece la manifestación o los pilares del universo. En Chokmah podemos encontrar el Primer Verbo, que dijo, “hágase la luz”. Es la primera fuerza de la manifestación, es el impulso de vida que crea y es la energía misma del creador que busca tomar forma. Se encuentra en la punta del pilar de la misericordia, por lo tanto, todos los sephiroth de este pilar se relacionarán con estos aspectos de Chokmah. Por otro lado Binah es la femineidad que da forma y representa a la pasividad, es la fuerza contenedora de Chokmah. Chokmah es sabiduría pues al descender Kether nos encontramos con el entendimiento del mundo, pero solo como experiencia ya que finalmente Binah nos lo dará en conceptos y abstracciones. Por ello Chokmah es la sabiduría y Binah el entendimiento.

Binah, El Entendimiento

“Es la poderosa Madre de todos los seres vivientes e, igualmente, el Principio de la Muerte, pues la forma debe morir cuando ha cumplido su misión. En los planos de la forma, la muerte y el nacimiento son el anverso y el reverso de la misma moneda.” Dion Fortune, Cabala mística

Binah corresponde al aspecto femenino del universo. Representa la pasividad que da forma a la creación y a la potencia de esta última. Es a su vez el entendimiento pues para que la sabiduría de Chokmah se pueda perpetuar en la manifestación es necesario que haya un conocimiento de las leyes del universo por el cual regirse.
Este tercer Sephirah tiene como función equilibrar las fuerzas cósmicas que emanan desde la fuente de Kether (la energía inmanifiesta). En Chokmah esta energía se expresa con gran potencia pero sin forma. Cuando la energía llega a Binah, esta toma forma y se descarga en un estado, que no es lo mismo que en una cosa, pues es una fuerza en movimiento que alcanza cierta estabilidad. Para hacer esto más comprensible tomaremos prestado nuevamente los ejemplos dados en el libro de Dion Fortune, La cabala Mística:

“…el átomo, que para todos los fines prácticos constituye la unidad estable del Plano Físico, es la manifestación del tipo de fuerza llamado Binah. Todas las organizaciones sociales sobre las cuales pesa abrumadoramente la mano muerta del estancamiento, como, por ejemplo, la civilización china antes de la revolución o nuestras fosilizadas universidades, se dice que están bajo la influencia de Binah.”
Entonces el equilibrio es alcanzado desde esta esfera y el poder de Dios, Kether, es detenido por la forma y frenado en Binah. Por ello la manifestación divina busca también en su momento quebrar con la inercia, la fuerza con que fluye el universo y la suma de sus energías aumenta justamente por la misma inercia. Es esta misma fuerza la que rompe con la estabilidad alcanzada entre Chokmah y Binah en su reciprocidad, entonces como nos dice el Zepher Yetzirah -comienza nuevamente la acción y reacción- y el poder de Chokmah se sobrepone nuevamente sobre el aquietamiento establecido por Binah y así se pone en movimiento un nuevo ciclo de equilibrio entre los pares de opuestos. Gracias a esta escalada es que se van repitiendo los ciclos anteriores pero ahora en una forma diferente, más elevada y completa, evolucionando en un círculo ascendente.

Cabe recordar que ha Binah también se le asocia con el tan injustificado mal, esto por retener la expansión de la energía creativa del espíritu, pero aquellos que no comprenden el importantísimo papel de la estabilidad y la pasividad, nunca comprenderán la importancia del detenerse a escucharse a si mismos y contemplar lo que se tiene y lo que se ha logrado en el proceso. Por ello la virtud de Binah es el silencio, y su vicio, la avaricia.




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Referencias:

- Fortune D. (2001), Kabbalah Mística, Editorial Kier. Disponible en e-book: http://www.samaelgnosis.net/libro/pdf/cabala_mistica.pdf

lunes, 4 de marzo de 2013

Parte II.- El Árbol De La Vida

“…Lo podemos utilizar como el ingeniero o el matemático emplean la regla de calcular para investigar y calcular todas las complicaciones de la existencia tanto visible como invisible, así como la Naturaleza externa y las profundidades del alma.” Dion Fortune, El Árbol de la Vida. 

¿Qué es?

El Árbol de la Vida es un símbolo compuesto cuya función es la representación del Cosmos y de toda vida humana y sus relaciones. En él se encuentra todo contenido que emana de las profundidades de la psiquis colectiva, que corresponde al alma del universo, tanto visible como invisible y a la psiquis individual, con su consecuente alma y realidad subjetiva.Por ello podemos describir al árbol de la vida como un gráfico o mapa sobre la conformación tanto macrocósmica como microcósmica del universo.

Estructura del Árbol de la Vida. 

Este jeroglífico posee 10 esferas denominadas “Sephiras”, que en hebreo significa número, por el hecho de tener correspondencias numéricas. Estas esferas se relacionan entre sí a través de líneas denominas Senderos los cuales son 22 en total. Cada una de estas 10 esferas representa un estado de manifestación divina y cada sendero o línea que conecta a cada Sephira representa el arquetipo involucrado en la interacción de los diferentes estados de conciencia representado por las esferas. Así entendemos que los senderos son los escalones por los que pasa el alma en su realización.
Las esferas van numeradas del 1 al 10 y en este mismo sentido se distribuyen en forma descendente, representando las más altas un nivel de manifestación más sutil y las inferiores niveles de manifestación más densos, es decir, más cercanas al mundo material.

Los pilares

Podemos observar que el árbol de la vida se divide en 3 pilares. El pilar izquierdo es denominado el pilar de La Severidad y está constituido por los Sephiroth Binah, Geburah y Hod. El pilar central es denominado el pilar de La Armonía y del Equilibrio y está constituido por Kether, Tiphereth, Yesod y Malkuth. Y el pilar derecho es el pilar de La Misericordia en el que se encuentra Chokmah, Chesed y Netzach. Conocer estos pilares es importante para lograr comprender el Árbol de la Vida. Asimismo es importante entender que cada Sephirah surge de otra Sephira y se encuentran íntimamente relacionados entre sí. Por lo mismo no se puede entender una Sephirah sin relacionarla con las otras.

Esto quedará más claro en la siguiente entrada.



miércoles, 27 de febrero de 2013

Introducción al Árbol de la Vida Cabalistico. Parte 1.

La cábala proviene del judaísmo y corresponde a las enseñanzas místicas del antiguo conocimiento y sabiduría que entregaban los maestros a sus discípulos para perpetuar el verdadero conocimiento acerca del microcosmos (hombre) y el macrocosmos (universo). Kabbalah significa “tradición” en hebreo ya que en un inicio este conocimiento se transmitía de generación en generación a través de la comunicación oral. Hoy en día la Kabbalah se divide en cuatro formas o prácticas de conocimiento: la Kabbalah Literal, la Kabbalah Práctica, la Kabbalah Dogmática y la Kabbalah No-Escrita, esta última consiste en el estudio del Árbol de la Vida, el cual es la base estructural de este trabajo. El árbol de la Vida es una forma de enseñanza esquemática y de una alta complejización de entendimiento sobre la conformación del cosmos, representado en 10 esferas o “sephirots”. Estas esferas vienen a ser cada uno de los estadios de conciencia que posee el hombre en su interior y definen diferentes planos de existencia con su correspondiente nivel de conciencia.

La Kabbalah

¿Quiénes fueron, pues, los primeros cabalistas que idearon ese plan? Los Rabbis están unánimemente de acuerdo en que fueron los ángeles. En otras palabras, que fueron seres pertenecientes a otro reino de la Creación de la humanidad quienes dieron al Pueblo Elegido su Kabbalah. Para la mentalidad moderna esto puede parecer tan absurdo como el cuento de que los niños nacen debajo de las coles pero si estudiamos los muchos sistemas del misticismo que se conocen en la religión comparada, encontraremos que todos los iluminados están de acuerdo en ese punto. Todos los hombres y mujeres que hayan tenido una experiencia práctica de la vida espiritual nos dirán lo mismo, esto es, que han sido enseñados por Seres Divinos. Y seríamos muy tontos si negáramos el testimonio de tan numerosos testigos, especialmente si nosotros mismos no hemos tenido ninguna experiencia personal de los estados más elevados de la conciencia.” Dion Fortune 

Comenzaremos dando una breve descripción de los tipos de Kabbalah existentes desde la perspectiva de Dion Fortune en su libro “La cabala Mística”. Los 4 tipos de Kabbalah son:

1. “La Kabbalah Práctica”, que trata de Los talismanes y de la magia ceremonial.

2. "La Kabbalah Dogmática", que está compuesta por toda la literatura cabalística.

3. "La Kabbalah Literal", que trata del empleo de Las letras y de Los números.

4. "La Kabbalah No-Escrita", que se compone del debido conocimiento acerca de la forma en que están ordenados los sistemas simbólicos en el Árbol de la Vida.

Esta última es la que desarrollaremos en el presente trabajo.


La Kabbalah no-escrita

Se basa principalmente en el estudio del diagrama denominado El Árbol de la Vida y de ciertas series de símbolos distribuidos en cada una de sus situaciones. Trabaja de forma que sus conceptos no se pueden conocer mediante el raciocinio que utiliza un estudiante de ciencias naturales, sino que se remonta a la experiencia misma del trabajo en meditación de sus símbolos y letras. No funciona con conceptos deterministas, sino que el experimentador utiliza los datos recogidos con la experiencia y el fenómeno mismo del contexto para poder determinar su funcionalidad y su impacto en la realidad  

(El fenómeno de la meditación al igual que otras prácticas y ejercicios espirituales tienen su fundamento en lo que la persona logra al fin en su ámbito cotidiano de la realidad inmediata, en sus actos y decisiones en su vida. La mayoría de las personas piensan que por estar horas meditando o haciendo yoga, lograrán su ascenso a niveles espirituales, siendo esta una de las mayores aberraciones ocurridas en distintos estudiantes de ocultismo.)

 Todo símbolo posee su poder en su composición y energía psíquica que trae consigo, no en el pensamiento o concepto que formamos de él, al contrario, su función está determinada por la fuente que lo creó, por lo que la conciencia del individuo tiene poco papel como protagonista. Es su inconsciente la fuente de todo símbolo; y al experimentar un símbolo compuesto como el Árbol de la Vida el sujeto está llevando a su psiquis un símbolo que pertenece a lo colectivo o lo que Jung llamaría, el Inconsciente Colectivo (1990), aunque en nuestro tema cabalístico, este símbolo nos lleva a experimentar una realidad de planos espirituales, más que netamente psíquicos y conceptuales. Así nos habla Dion Fortune (2001):

“Así ocurre también con el sistema de notación de la Kabbalah. Las cosas que ofrece no son pensables y, sin embargo, al ir de un símbolo a otro, se desenvuelve y piensa en ellos; y aunque tengamos que contentarnos con mirar como a través de un cristal empañado, sin embargo tenemos la esperanza de que, ultérrimamente, podremos ver las cosas cara a cara, porque la mente humana se desarrolla con el ejercicio, crece, se expande, y lo que al principio parece incomprensible como las matemáticas superiores lo son para un niño que no puede ni sumar, finalmente se llega al punto en que se alcanza la plena realización. Pensando sobre una cosa nos formamos conceptos sobre ella”. (p.15)

Además de la importancia simbólica que destacamos, no podemos dejar afuera la consecuente relación de símbolos que se establecen en el Árbol de la Vida. Pues como una unidad aislada no es sino una parte de la totalidad y no se define más que a sí mismo y es justamente lo que queremos evitar al intentar experienciar con el Árbol.
Este símbolo compuesto toma diferentes interpretaciones según el plano en que se situé, y más aún su confluencia con otros símbolos abrirá una puerta a nuevos mundos y consecuentemente a nuevas realidades y a nuevos estados de conciencia. Así este diagrama del alma humana es el universo en cada uno de nosotros, pues estas imágenes universales tienen sus respectivas correspondencias anímicas y psíquicas en cada hombre.

Diríamos: como son las estrellas al cielo, son los símbolos para el sí mismo en el hombre. Y de esto se ocupa la Kabbalah no-escrita o el tan mencionado Árbol de la Vida.



*Continua en próxima entrada.

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Referencias:

-  Fortune D. (2001), Kabbalah Mística, [ebook] Editorial Kier. Obtenido el 20 de febrero de 2009, desde:  http://www.samaelgnosis.net/libro/pdf/cabala_mistica.pdf

-Jung C.G. (1990) Las relaciones entre el yo y el inconsciente. Barcelona: Paidós.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Consideraciones acerca de la materia y su papel en el Opus de la alquimia.

Emblema L. El dragon y la mujer se han dado mutua muerte, y se empapan en sangre mutuamente.

Sé paciente y no desesperes de la Obra. Rectifica hasta que encuentres el león verde, brillante y verdadero, que reconocerás por su gran peso. Es la tintura del Oro. Contemplarás los signos admirables de nuestro león verde, al que ninguno de los tesoros del león romano podrían pagar. ¡Gloria a quien ha sabido hallarle y sacar de él la tintura!. Es el verdadero bálsamo natural de los planetas celestes; impide la putrefacción de los cuerpos, y no permite a la lepra, a la gota, ni a la hidropesía, que se implanten en el cuerpo humano. Cuando ha sido frecuentado con el azufre del oro, se le prescribe en dosis de un grano.” Paracelso


 En un primer acercamiento a lo que motiva a transmitir en este apartado, está el tomar conciencia sobre una dimensión que está tan presente y tan cotidiana, que la conciencia poco toma en cuenta como componente primordial en el desenvolvimiento en nuestras vidas.
Es tanto así que ni si quiera se cuestiona la presencia de esta, más bien se da por hecho su constitución y su papel protagónico en la vida de varios de miles de personas. El material con el que está construido todo aquello con lo que nos topamos en nuestra vida cotidiana, es algo tan ordinario para nuestras vidas, que poco vale la pena el ponerse a reflexionar sobre ella. Mas nos llaman la atención reinos sutiles que tanto se ha dedicado por estudiar la teosofía, la antroposofía con su estudio del ser humano y sus dimensiones psico-espirituales, las tradiciones de sabiduría. Sin embargo me gustaría detenerme un momento a reflexionar, a pensar y meditar sobre algo tan ordinario que “solo lo hallaras entre el estiércol” dicen en la antigüedad los alquimistas. Tan desvalorada esta la materia que muchos de los que buscan un camino espiritual intentan separarse de ella, para alcanzar estados más sutiles o elevados de comunión, sin al menos dedicar unos cuantos momentos a pensar ¿En qué estoy parado? ¿Qué es aquello que me rodea? ¿Qué es aquello que en primera instancia y más concreta, me constituye?. Estas preocupaciones al parecer poco o nada tienen que ver con un sendero espiritual, sin embargo, un ejercicio que puedo asegurar generara una visión distinta sobre nuestra cotidianidad, es comenzar a ver a la materia, nuestras paredes, el sueño, un auto, un escritorio, todo cuanto de material hay a nuestro alrededor, incluso nuestro propio cuerpo y el de las personas a nuestro alrededor surgen como algo de una dimensión (porque no decirlo) milagrosa sobre el secreto de la vida misma. Porque tengo un cuerpo? Que es esto tan concreto?. Finalmente ¿Qué es la materia? Reflexionar sobre ello de seguro traerá a nuestras mentes los avances tecnológicos y científicos que hay al respecto para intentar responder a estas preguntas, que sin duda han llamado la atención desde la primera edad del ser humano. Hoy en día esto se intenta explicar a través de los átomos y las partículas subatómicas que componen la materia, si bien esto podríamos decir que es correcto en su grado, debemos al menos dejar un espacio para el misterio de lo creado. La materia por más que nos la expliquemos con átomos, al solo mirar a nuestro alrededor podemos constatar que no basta al hombre entender cómo se compone, pues al vivir la materia misma, parece ser algo mas allá, pues esta explicación no deja satisfecho al espíritu de ninguna época , que no se basta con explicar, ya que cuando experimenta la vida cotidiana, mantiene un dejo de duda sobre, que es esta.
En algún sentido, hemos aprendido a llamar a esto que nos constituye y constituye todas las cosas que somos capaces de percibir con nuestros 5 sentidos ordinarios, con el nombre de “materia”, este nombre simplemente nos ha ayudado a designar algo que sin embargo en mayor o menor medida nos es desconocido.
Hay algo llamado materia, pero este nombre simplemente ha surgido en la necesidad de explicar algo que nos es irreconocible, una materia que no conocemos más sino por sus efectos.
Los alquimistas tenían seriamente esto en consideración, pues ellos eran conscientes de que algo había y en efecto algo hay, sin embargo no sabemos que es. Ese misterio era designado con el nombre de materia prima, que en una etapa primaria era caótica y oscura y si bien en algún sentido ellos no conocían el término de lo inconsciente, bien conocían sus efectos. Esto lo podemos constatar a través de las imágenes y alegorías en sus tratados, en los símbolos utilizados para explicar las distintas transformaciones y, que en ciertas ocasiones podemos encontrar hacen alusión mas que a una operación química, a una transformación interior, intima y personal, tal es el caso de la Aurora Consurgens tratado alquímico atribuido a Tomás de Aquino, el cual posee en particular alegorías referidas a un proceso interior, mas que a intercambios de sustancias químicas.
Así es como esotéricamente se reconoce la alquimia como una búsqueda por el perfeccionamiento del ser humano y no lo que vulgarmente se entiende como transformación de los metales simples en oro, una atribución mas exóterica.
A esta ciencia de Dios y enseñanza de los santos, el secreto de los filósofos y elixir de los doctores, la desprecian los tontos que no saben lo que es. Burlarse de esta ciencia es la causa de toda ignorancia. Con los tontos se ha de hablar como hablaría uno con gentes que están dormidas, sin ponerlos nunca en el mismo nivel que al sabio. Siempre habrá pobreza e infelicidad en el mundo porque el número de tontos es inmensamente grande. Dice la Sabiduría: "Os llamo, oh, hombres, y llamo a los hijos del entendimiento. Entended la parábola y su interpretación, entended la palabra de los sabios y su enigma". En manos de la Sabiduría están el poder, el honor, la gloria y el reino: Ella tiene sobre la cabeza una corona de doce estrellas resplandecientes, y sobre su túnica hay una inscripción: "Como reina gobernaré y mi reino no tendrá fin para aquellos que me encuentran". Aurora Consurgens
Aunque bien estaban al tanto de que al transformar la materia, algo en su interior también era transformado, de ahí sus correspondencias con las sustancias químicas.
Entendiendo esto en términos psicológicos actuales, podemos entender que aquello que los alquimistas de entonces realizaban, era tal como en su libro Psicología y alquimia, Jung muy bien retrata, es una proyección de los contenidos inconscientes sobre la materia química que estos trabajaban. Así la realidad psíquica del alquimista se depositaba sobre estos contenidos y eran posibles de modular.
Así en principio tenemos dos componentes con los que trabaja el alquimista, la primera es la llamada materia prima y lo inconsciente.
En principio y en rigor, lo inconsciente, es tal y por tanto nunca podremos llegar a conocerlo directamente, solo lo conocemos por sus efectos. Por ello para poder alcanzar el umbral de la conciencia, este deber ser necesariamente proyectado sobre algo en su exterior. Por otro lado, la materia tampoco sabemos con certeza que es, sabemos gracias a la ciencia como se compone pero ésta y su comportamiento en relación a nuestra psique es bastante incierta y poco sabemos al respecto. Lo único que hemos podido constatar es que un cambio en una de las dos sustancias acarrea modificaciones, seamos conscientes o no de ello, en la otra parte.
Desde un punto de vista alquímico la materia es designada como aquello fijo, denso, con propiedades femeninas, tendiente a la inercia. En contraposición a lo volátil, sutil y elevada naturaleza del espíritu.
Así simbólicamente encontramos alegorías que hacen alusión a estas dos propiedades; un león o un dragón alado hacen alusión al espíritu o Espiritus Mercurialis, mientras que una serpiente, un lobo, un cuervo, aluden a la materia, aún imperfecta y oscura.
Una imagen no menos importante dentro de la alquimia es la del león verde. Este león lo podemos encontrar en muchos tratados que hacen alusión al procedimiento alquímico para realizar el opus magnum o la Gran Obra.

En principio comentábamos la poca consideración e importancia en reflexionar sobre la materia y hasta entonces hemos comentado la atención que trajo sobre los alquimistas. Si esta mereció tanta atención, es porque en si mantiene las posibilidades de transformación interna, pero que solo el adepto será capaz de reconocer, en su importancia y naturaleza.
La materia en sí mantiene entonces 2 naturalezas, una perfecta y otra imperfecta. Lo que preocupa en preferencia al adepto que busca perfeccionar su naturaleza inferior, es entonces, descubrir como separar ambas naturalezas de modo de dejar en sí aquella materia prima esencial para perfeccionar. Es aquí donde surge la importancia del león verde.
Esta separación o separatio es el discernimiento que el adepto requiere para elegir qué aspectos de sí mismo debe dejar de lado y porque aspectos él desea trabajar. El león verde, sinónimo del ácido sulfúrico, de igual coloración, permitirá llevar a cabo esta operación, separar en el caso de algunos metales la piedra sucia, del metal puro, que será nuestra materia prima. Hoy en nuestro país chile en el proceso de extracción del cobre el proceso es llamado la lixiviación, donde se le aplica ácido sulfúrico junto con agua a la piedra, en donde se disuelve el cobre y se forma sulfato de cobre.
Así el león verde también es llamado nuestro resto de oro.
Has preguntado qué era el verde, pensando que el bronce era un cuerpo leproso a causa del verde que posee. Por eso te digo que todo lo que existe de perfecto en el bronce es ese verde que está en él; pues ese verde es transformado de inmediato por nuestro magisterio en nuestro oro muy verdadero, tal como hemos experimentado. Pero no podrás de ninguna manera preparar la piedra sin el duenech verde y líquido que parece nacer en nuestras minas. ¡Oh verde bendito que engendras todas las cosas!” Michael Maier, sobre el Rosarium Philosophorum.
Entonces nos encontramos que la materia no solo es aquella parte oscura de la creación, sino que contiene aspectos potenciales a desarrollar por el adepto en su propia naturaleza, pero que por un acto de voluntad ha decidido iniciar un viaje de purificación y separación, entre lo esencial de lo que no.
Desde una perspectiva teosófica, Dios descendió sobre todas las cosas y su espíritu quedo atrapado en la materia, trabajo que el adepto alquimista a aprendido a liberar.
En su trabajo intimo, el adepto debe aprender a reconocer en cada aspecto de la materia que lo rodea ese resto de oro, si desea trabajar fervientemente sobre sí mismo, reconocer en todas y cada una de las cosas que te rodean, una parte de ti. Fijarte pues como te relacionas con ella.
Reconocer en cada acto de voluntad, en cada pensamiento, palabra y acción la presencia de vuestro espíritu en acción. Reconoce que pues, en cada vínculo con el mundo que te rodea encontraras el espíritu prisionero, esperando que llegue quien tenga la llave que extraiga el oro filosófico. Hazte entonces con vuestras virtudes, reconoce vuestras sombras, llamad al león verde y rendirle culto, pues más sabio sabe, que extraído en la materia te muestre el camino de la santa doctrina, la gran obra de los sabios.
Cocinad a baño maría, poned una olla sobre otra y prended fuego a vuestra cocción, y observad como la paciencia aplicada con sabiduría sobre cualquier trabajo, permitirá disolver vuestras impurezas. Estad atentos, pues cualquier cambio en la temperatura puede arruinar el resultado. Trabajad duro por vuestra obra, se constante y paciente con cada receta y no permitas que vuestra materia se arruine, buscadla dentro de oscuras cuevas, en lo profundo hallarás lo que buscas. Si surge miedo o sufrimiento, es señal de buen andar, pues la putrefacción se lleva a cabo y no hay materia que no se lamente por perder aquello que creía lo constituía.


lunes, 19 de noviembre de 2012

EMBLEMA XI. De Secretis Natura. Blanquead a Latona, y romped los libros.

Tratado de alquimia De Secretis Natura. como guía en el entendimiento de la psique (inconsciente) personal.

Sueño 1.     19/11/12

Ejemplo de las 4 funciones de la psique en un sueño personal

Estoy en un lugar, una especie de campo, en donde se vive al parecer una guerra a lo lejos. Siento la necesidad de ir a ayudar en esa guerra.
En un momento llega un amigo que me incita a ir con el en moto a buscar a unos soldados del lugar, que se encuentran perdidos en un lugar lejano,
me parece que es un lugar con nieve, niebla y bastante dificultoso en donde el riesgo de regresar en buenas condiciones es escaso. Decidido a partir
me detienen un hombre  y una mujer los que me son conocidos, (pero actualmente no puedo recordar quienes eran) y me dicen que debo volver. “No vayas,
no le hagas caso a él, que vaya solo, pues es muy riesgoso ir y solo se está aprovechando de ti, no vayas”. Frente a esa imposición me quedo en el lugar
y no acompaño al sujeto. Él parte en moto hacia el norte a buscar a los soldados perdidos en batalla. De repente lo escucho a lo lejos, está hablándome
desde allá y lo veo en el lugar, cubierto de niebla y nieve, se escuchan voces y tambores de los hombres que alguna vez marcharon, pero no se ve a nadie,
es como si en su paso hubiesen dejado su marca detrás. Tengo la sensación de su ausencia, meros espíritus que quedaron a camino de su destino al cual nunca llegaron.
El sujeto llega preguntando ¿ si en el lugar se escuchaban voces y los tambores de guerra es porque han fallecido?. Nuestra respuesta frente a ello es si, han fallecido entonces.

El sueño acaba en ese momento, me quedo con una sensación de melancolía, con la interrogante de si debiera haber acompañado de todas formas a quien me ofrecía acompañarlo en busca del ejercito perdido. Quedo con la sensación de que a pesar de saber que no los encontraríamos, debiera haber cumplido con
ir de todas formas. Pero en su lugar me quede por la insistencia del hombre y de la mujer por que me quedara. Opte por lo más cómodo para mi y deje que ese hombre afrontara la tarea de ir solo a aquel lugar. Debo destacar que me daba una sensación de inseguridad el sujeto desde un comienzo, no confiaba
ni confié en él. Solo hasta cuando lo vi que volvió y que había cumplido justamente su promesa de ir a buscar al ejército.


Desde el hermetismo, el ser humano esta constituido por cuatro sustancias básicas, que determinan según su distribución y grado en que se presentan en el ser humano, el temperamento y carácter de cada cual. Estos elementos correspondientes al fuego, agua, tierra y aire, también tienen su correspondencia a nivel anímico en nosotros. Es lo que C. G. Jung utilizo para definir las cuatro funciones de la psique, 2 racionales y 2 irracionales. Así el fuego y la tierra mantendrían una relación irracional con respecto a la conciencia de la intuición y la sensación. Por otra parte, el agua y el aire, es decir la función del sentimiento y el pensamiento, serían las dos funciones racionales de la psique. La conjugación mas o menos congruente de estas 4 funciones mantendrían en equilibrio a la totalidad de la psique, sin embargo, por disposiciones naturales en el temperamento del sujeto y determinaciones por eventualidades de la propia historia, ciertas funciones comienzan a valorarse distintas una de otras. Esto genera que la psique se mantenga en cierto sentido escindida, con ciertas funciones (sean racionales y/o irracionales) de cierta manera sepultada en lo inconsciente y así no podemos acceder a ellas de manera voluntaria, pues se manifiestan de manera autónoma en ciertos momentos.
Por el contrario aquellas funciones que quedaron mas cerca de la conciencia, se utilizan sin dificultad para percibir la realidad que nos rodea, sea interna o externa. Así nuestra realidad desde este punto de vista, está teñida por estas funciones que mantenemos mas presente en nosotros mismos.
Estas actitudes y funciones de la psique se mantendrían en cierta oposición, de manera que funciones irracionales serían compensatorias con respecto a las racionales. Así si la persona se dirige al mundo mas desde el pensamiento, en su opuesto inconsciente, se constelaría la sensación y así sucede también con el sentimiento y la intuición.

Estas cuatro funciones son todas necesarias en la vida del individuo y si alguna se subvalora con respecto a las otras entonces además de perder multiples posibilidades, el individuo deja alienado una parte de sí mismo, cuartando la posibilidad de poder adquirir información de la realidad tanto intima - interna, como externa. Tal cual como aquel cuanto de los monjes que con sus ojos cerrados intentaban descubrir aquello que acariciaban, cada uno tocan una parte distinta del elefante, creyendo por si mismos saber que solo era una pierna, o una oreja o una trompa, sin poder percibir la totalidad del animal.
De ahí la importancia de poder desarrollar cada una de estas funciones, solo así nos garantizamos poder percibir la realidad de una manera mas totalitaria. Aunque si bien es cierto que estas van rotando, es decir,  en cada etapa del ciclo vital prima una función mas que las otras, posibilitando de mejor forma la adaptación al mundo externo y a las exigencias interiores que cada etapa exige de la persona.

De manera resumida, la sensación nos dice que algo hay, el sentimiento si esto es algo bueno o malo, el pensamiento nos dice que es lo que es y la intuición mas o menos hacia donde se dirige, a donde apunta.

Ya visto estas primeras aproximaciones, podremos entender que si bien lo inconsciente tiene una actitud compensatoria con la conciencia y no complementaria, este dará a conocer a través de distintas manifestaciones ese complementario, esa parte de la psique que se está dejando de lado, esa parte que el propio individuo no reconoce en sí mismo, pero que forma de igual manera parte de él. Esto es lo que Jung llamo la sombra, aquellos aspectos de la personalidad que no tienen la suficiente energía como para alcanzar el umbral de la conciencia, o si bien lo posee, este no es congruente con la actitud consciente del sujeto.
Así en sueños estas 4 funciones pueden manifestarse de manera autónoma, como un intento de la psique de autoregularse, generando una comunicación entre la conciencia y lo inconsciente, haciendo uso de los símbolos para ello, que den cuenta de esta compensación.

Generalmente en el sueño el sujeto como tal, aparece en actitud correspondiente a la función que mas utiliza en su vida consciente  un segundo puede surgir como par de este, un hermano o alguien o algo que no genera mayores dificultades y un tercero que acompaña al cuarto, quien mas ruido genera en el soñante, tal es el caso del sueño comentado, donde la actitud del soñante, tiende a percibir lo que pudiese suceder en un futuro próximo  es decir, la función intuitiva estaba constelada en ese momento de la vida o su actitud que mas utiliza para tomar contacto con la realidad.

El sujeto en moto, posiblemente apuntase a una actitud que acompaña a la intuición, que por su iniciativa y motivación para emprender el desafió de ir a buscar a sus compañeros (actitudes que aún no se han desarrollado en el soñante, pues son meros fantasmas, aún como posibilidades que se gestan en lo inconsciente) pudiese corresponder a una actitud mas terráquea  sensitiva, capaz de dar cuenta que algo hay, sin saber que.
Por su otra parte, la pareja, el hombre y la mujer, avisan al sujeto que no vaya, que perciben cierto temor y riesgo en la empresa, El pensamiento, posiblemente simbolizado por el hombre y el sentimiento, simbolizado por la mujer, avisan al soñante que algo no muy bueno esta por pasar.
Esto nos podría dar las primeras insinuaciones e interpretaciones con respecto a lo que el sueño quiere comunicar al sujeto. Al parecer la actitud del soñante esta mas volcada a dejarse llevar por decisiones tomadas por su pensamiento y sus sentimientos (la pareja, del hombre y mujer) mas que por su propia intuición quien le da a conocer que "debe" ir en busca de aquellos amigos ( actitudes) que han quedado atrás (posiblemente reprimidos en lo inconsciente sin posibilidad de desarrollo o vestigios de una actitud no valorada (fantasmas))
Así es como podemos ver, que nuestras actitudes con respecto a nosotros mismos y lo que creemos que es lo mejor para nosotros, esta sesgada y restringida por nuestros propios temores y actitudes unilaterales, con lo que creemos decir "así soy yo" y no dejamos espacio para el desarrollo de nuevas actitudes y potencialidades. He ahí la importancia de generar instancias en donde podamos dejarle espacio al "Otro" dentro de nosotros, que conoce aquello que nosotros mismos no somos capaz de ver. Expresiones de arte, entendimiento de los sueños, mitología, movimientos y trabajos corporales, y múltiples de otras disciplinas ayudarían a este contacto con nuestra "Otra" parte.

*Cabe destacar que mayor podría ser la información que se pudiese extraer de estos personajes y su correspondencia con las funciones de la psique si el soñante hubiera podido detallar mas acerca de cada uno de estos, su actitud, e intención para con el que sueña.

Pero tal como dice Jung, "Finalmente es una cuestión moral, que el hombre aplique o no lo que ha aprendido".


Reflexiones: Cuantas veces en la vida dejamos de hacer cosas por el temor que suscita emprender un nuevo viaje. Centrándonos mas bien en las dificultades o exigencias que deberemos enfrentar. Al parecer aquello que hemos dejado de hacer o nunca nos hemos atrevido a llevar a cabo a sido por la inseguridad y ansiedad que provoca el enfrentarnos a situaciones desconocidas en donde los resultados son inciertos. Mas aceptamos las proposiciones de la vida cuando nos provocan confianza en donde tenemos cierto acercamiento de cómo acabaran las cosas. Es un temor a enfrentarnos a situaciones en las cuales no tenemos control sobre los resultados y frente a la  posibilidad de fracasar, nos quedamos en la seguridad del estancamiento, en la inmovilidad y en el estado mismo en que se ha estado siempre, añorando nuevas experiencias que nos saquen de lo cotidiano, pidiendo al universo que nos otorgue aquello que nos falta, pero cuando estas experiencias llegan, observamos las posibilidades de éxito en ella y a través de la “intuición” intentamos mirar hacia el futuro intentando sopesar cualquier posibilidad a fracasar y vuelvemos a estancarnos y a quedarnos en el mismo lugar de antes, confirmando nuestro circulo
 vicioso; arrepintiéndonos de aquello que pudo haber sido.

Mas vale tomar los desafíos por mas incógnitos que puedan parecer los resultados, pero vas vale emprender una tarea nueva y aprender de ella, incluso si no fueran exitosos  los resultados, que nunca intentarlo y lamentar las posibilidades que me hubiesen podido otorgar. Es como si mi alma añorara salir al mundo en busca de algo que sabe de antemano no encontrará, sin embargo el regocijo se encuentra en el camino cumplido como un deber para el alma, hacer  que vea los resultados tal cual los imaginaba, es una fantasía auto cumplida. La paradoja se aloja en aquello que el alma intuye que ocurrirá, sin embargo se impulsa de igual forma a corroborar lo que sabe de antemano, aunque para nuestra conciencia sea un absurdo probarnos en algo que ya sabemos como terminará. Puede que dentro de nosotros se aloje la esperanza de que el camino hecho tiene al menos alguna posibilidad de variar en algún grado, pero para ello al menos es necesario intentar lo que el alma augura como una posibilidad. La posibilidad de conciencia sobre uno mismo aumenta esas posibilidades.