Introducción

El blog tiene la intención de esparcir conocimiento en áreas como la psicología, espiritualidad y misticismo, la información tendrá como fuente autores relacionados con las temáticas anteriormente señaladas, ademas de mi propia autoria. La finalidad no es dar información o conocimiento que yá se conoce sino contribuir con el mismo según mi propio trabajo y reflexión ,por su misma naturaleza las palabras expresadas serán de un aliento hipotético, sin fin de absolutismos ni caracteres de verdades únicas.Que este blog contribuya no solo al autoconocimiento, sino a la reflexión de cada uno de los lectores, en planos tan altos como el espiritual hasta el tan cotidiano terrenal.

lunes, 16 de junio de 2014

Cogitationes Et Confessionibus.



 Toda Obra implica un trabajo, y todo trabajo involucra dedicación, cuidado, voluntad y preparación. Es de especial interés para aquel que escribe algo, sea cual sea su temática, que aquello que escribe tiene algo de vital importancia que necesita ser expresado fuera de sí mismo. El ser expresado implica en ello sacar hacia afuera lo que estaba dentro, y con ello ponerlo a disposición de los otros. Podríamos casi decir que cuando alguien se encuentra con algo que es de una importancia vital, necesita ser manifestado y comunicado, casi como un sueño que causa consternación al soñante. Lo mismo me parece cuando se escribe un libro o se dibuja un pintura o se realiza cualquier trabajo creativo.
Me pregunté el para que escribir algo. ¿Por satisfacción personal? ¿o porque tenía algo importante que comunicar a los demás? ¿o porque quizás sentí estaba frente a una verdad de mi propia subjetividad y ello requería ser observada desde una mayor distancia, lo que me permite escribirla?. Esto nos lleva a la pregunta: ¿Porque el escritor necesitó escribir? ¿Porqué el escritor necesitó hacer su pintura?.
Estas preguntas me hicieron y me hacen preguntar acerca de ¿qué es lo que mueve a los seres humanos a hacer lo que hacen? Y ¿Porqué hacen cosas que a veces no quieren hacer? Y ¿Porqué no hacen aquello que quisieran hacer?. ¿Hay una instancia, algo que vive en el ser humano que ni siquiera el mismo conoce, pero que define su destino?.

Lo que sé es que como persona no siempre decido lo que me pasa, no decido tener un sueño, ni que me de hambre, ni enamorarme, esto solo me sucede, acontece, se me presenta, por ende debo aceptar que gran parte de mi vida no la dirijo a mi voluntad. Sin embargo también me doy cuenta que puedo elegir, que de aquello que se me presenta lo tome o no, en ello si tengo responsabilidad. Y entonces surge la pregunta de si un escritor es o se hace, y aquí entramos en un campo que el existencialismo se ha dedicado a explorar en profundidad y es acerca de lo que llaman esencia.

Aquello que a cada cual lo constituye y lo vuelve particular, lo hace ser uno mismo como diría Jung.
Al parecer, sea como sea, si la esencia viene a priori en una persona o si esta se hace en el acto sagrado de ser-en-el-mundo de Heidegger. Este parece ser de todas formas, un acto de autodescubrimiento.
Por experiencia al menos he constatado que quién vive sin consciencia de esto en su vida, al menos tratando de responderse algunas preguntas sobre su existencia, sufre las consecuencias de una psique enclaustrada en las preocupaciones de la vida cotidiana contemporánea, del automatismo de una vida seca, carente de sentido, donde la mayor preocupación es tener dinero, trabajo, una familia e hijos, y la pregunta del Para Qué nunca se ha planteado, solo se buscan estos fines “porque eso se dice que uno tiene que hacer y tener”. Con ello la persona vive hacia afuera y cercena una parte de sí misma, su profundidad, interioridad y las consecuencias de ello, muchas veces es la enfermedad.
Cuan crucial se hace pensarse a sí mismo y reflexionar al menos en algún grado sobre la propia existencia, sobre la vida, la muerte, sobre todo de esta última. El cuerpo que habito se torna algo más que un cuerpo cuando pienso sobre la muerte. Pasemos un día entero pensando en que en algún momento me voy a morir y viviré el día de manera distinta, mejor aún si vivo con la muerte en mi conciencia todos los días. Hacer este ejercicio es vivir con una conciencia expandida.



Con todo esto solo busco introducir al lector a la idea que sustenta mis motivaciones más profundas, producto de años (aunque no son muchos los que tengo actualmente) de reflexiones en torno al sentido de vivir. Con los años de estudio de distintas disciplinas espirituales, prácticas, ejercicio de la psicología, conversaciones con colegas, amigos, profesionales de distintas disciplinas y lecturas de textos esenciales de tradiciones herméticas, de escuelas iniciáticas, me he ido permeabilizando con una visión de la existencia, con un sentido de mayor trascendencia, entendiendo esto como el encuentro del propio sentido del para qué. ¿Para que vivo?. Hoy en día me respondo ello con la palabra que los alquimistas utilizan para denominar a aquello que está en constante cambio y perfección, la depuración. Mi existencia se justifica con el hecho de pensar en el sentido del desarrollo, constante e irrefrenable y paradógico proceso. Entendiendo desarrollo como un justamente proceso en tanto “algo” cambia su estado anterior, por uno nuevo, pero que no deja de ser él mismo, pero sí cambia o transfigura una parte de sí mismo. Si así lo entendemos, es imposible que alguien no esté en desarrollo a pesar de que su sensación en algún momento sea la de sentirse “estancado”. Aún así nos queda la posibilidad de ver ese estancamiento como parte del proceso de desarrollo que incluso si surge es porque en ese momento en que se encuentra, es necesario, pero no suficiente y esa incomodidad en ese estado pulsa a que el desarrollo necesariamente deba continuar. El conflicto muchas veces está en el cómo y es a esa conflictiva a la que se debe responder. “Tras mi mucho sufrir y gran martirio/he resucitado/transfigurado/y libre de toda mácula”- El resucitado. (Paracelso, en Jacobi, p.314).

Es la búsqueda de este sentido lo que a mí parecer debe ayudar la psicoterapia, no decir como un otro debe proseguir sino mas bien acompañar a un otro a responder a esas preguntas. Cuando digo responder a esas preguntas, no me refiero necesariamente a un proceso intelectual de reflexión; sabemos por sobre todo que la psicoterapia es un proceso que involucra al cuerpo, las emociones, la cognición y el estar en relación, pero que el cambio es un proceso afectivo en gran medida, y es desde esta perspectiva que el sentido toma importancia, no como proceso cognitivo solamente, sino como proceso biopsicoafectivo donde el sentido puede llamarse sensación de sentido, algo incluso no racional, pero que trae consigo una resolución a la tensión afectiva que se trataba en la psicoterapia, lo que muchas veces en primera instancia no involucra un entendimiento desde el pensamiento. ¿Pero cómo esa sensación de no tensión afectiva que se sentía con anterioridad puede ayudar a generar sentido a la experiencia?.
Ya hemos hablado sobre el proceso de desarrollo como motor que da sentido a la existencia . Justamente la sensación de que “puedo seguir desarrollándome”, trae sentido a la existencia. Visto de este modo la sensación de que puedo continuar siendo, abre la posibilidad a seguir experienciando-me y experienciando-los y esto abre la posibilidad a muchas opciones más, de Ser-en-el-mundo.
Lo que digo en este momento es que el poder abrir el campo experiencial que fomenta en la vida un buen y adecuado desarrollo y expresión en el mundo trae sanación. Esto está sustentada en la idea alquimista de que el fundamento de una vida sana es aquella que sigue los preceptos de la naturaleza y se esfuerza por perfeccionarla. La vida en la naturaleza se abre paso al desarrollo. Y este es cambios, ciclos y aquello que está en constante cambio, está vivo. La psicoterapia aboga por la vida. La psicoterapia es hermana de la naturaleza. Igne Natura Renovatur Integra.


Ningún Arte nos es dado por Dios que no lleve en sí la necesidad de su perfección.” (Paracelso, en Jacobi, 2007, p. 170)

Referencias

-Jacobi, J. (2007) Textos esenciales. Paracelso. Edit. Siruela. Madrid: España.

miércoles, 19 de marzo de 2014

El cuento: El niño afortunado, una visión analítica junguiana.


El niño afortunado*

Basado en un cuento ruso, comienza con la profecía que anunciaba que el séptimo hijo de un hombre, que a su vez sea séptimo hijo de otro, destronaría al rey, por lo que este rey y su canciller buscaron a la familia del niño y prometieron cuidar de él en la corte. Al aceptar la familia por las buenas, el rey arrojó al niño a un barranco, pero el niño no sufrió ningún daño y fue criado por un panadero. Cuando se convirtió en hombre, el rey llegó al lugar y al descubrir que no murió, hizo llevar al joven a la corte, dándole una carta sellada por él, sin saber el joven que en ella estaba la orden de matar al portador. En su camino hacia la corte cae dentro de un escondite de ladrones donde conoce a uno; que después de dormirlo con engaños; lee la carta y compadeciéndose de él cambia el contenido por la orden de que al portador se le ofrezca la mano de la princesa. Al despertar el joven afortunado se encontraba en la puertas del castillo donde entrego la carta y se cumplió la orden del rey; el rey al llegar a la corte se sorprendió por lo ocurrido y condicionó su aprobación, siempre y cuando el joven consiguiera la pluma dorada del Grifo (un tipo de monstruo que asolaba el reino), en su búsqueda del Grifo, el “niño afortunado” llega a un lago donde se encontraba una isla refugio y escondite del Grifo, para llegar a ella había un barquero con una maldición de llevar por siempre de orilla a orilla a todo viajero que llegase. Así Afortunado llega a la isla y con la ayuda del mismo ladrón que modificó la carta que en ese momento se hallaba prisionero en la cueva del Grifo, logra hacerce con la pluma dorada gracias a la habilidad del ladrón de cocinar muy bien para el grifo. Al regresar a la corte con la pluma; además de joyas que había tomado de la isla, el rey sorprendido le dio su bendición; sin embargo su ambición motivo al rey a ir donde el Grifo, y al intentar cruzar el lago, apresura al barquero, quien le ofrece el remo para que remara por el mismo, pasándole así la maldición de remar por siempre y prestar navegación a todo viajero que pidiese su ayuda.
Ahora, si volvemos al origen del cuento podemos recordar que el niño afortunado es arrancado de su familia por el rey, lo que en un principio señala el corte de la persona de lo colectivo, por una fuerza que es independiente de su voluntad. (Podría ser sinónimo de un síntoma que nos aqueja sin que nosotros le encontremos razón conciente de su existencia), es una preparación para el camino analítico a punto de comenzar. El rey por su parte, es la contraposición del niño afortunado, aquel que querría arrebatarle la vida pues su propia existencia se veía amenazada, el rey es su sombra.
Así el rey llega junto a un altísimo risco que da a las rocas y al mar, en donde lanza a su compañero que mantenía en brazos al bebe afortunado. La persona, simbolizado por este bebe o una personalidad no madura que nunca se ha enfrentado a lo inconsciente, cae en la obscuridad de una cueva, pero a diferencia del hombre que cayo junto con él no murió, ni fue devorado por el grifo, sobrevivió. La persona con la entrada a su inconsciente, se va despojando poco a poco de complejos que lo han acompañado hasta el momento previo al momento de la terapia, complejos o dificultades de características más superficiales. Recordemos que aquel que fue devorado por el grifo era solo un sirviente del rey, una pequeña parte de la sombra.
Ahora dado que el rey daba por muerto al bebe al caer, pareciese que la propia personalidad del sujeto hubiese estado en pausa por años, esperando, luego de la noche oscura del alma poder renacer y aparecer a la consciencia nuevamente, ya madura, habiendo pasado ya por la experiencia con el abismo de lo inconsciente y de sus demonios (el grifo o guardian del umbral).
Ya maduro, el joven es adoptado por una familia de una mujer (madre sustituta) y un padre (también sustituto) el cual ejerce como panadero, el pan surge como símbolo del cuerpo del christos, un renacimiento.
Pero entonces justo aparece el rey con otros acompañantes, la sombra reaparece junto con otros complejos esta vez mas decidido, aspectos más profundos a lo anterior que pugnan por derrocar al yo.
La carta escrita por el rey la cual el joven debe entregar en el castillo, aparece en apariencia como símbolo en cuanto busca reconectar al yo con fuerzas superiores (el castillo) e instintivas y hacerse con el poder. En esto si el joven hubiese llegado al castillo hubiese sido asesinado. El yo habiendo llegado a conocer esa fuerza, ese poder que lo sobrepasaba, corre el riesgo de identificarse con ese arquetipo de lo poderoso con la consecuente inflación.
El yo no estaba preparado para tal enfrentamiento, no estaba maduro.
Por ello que el joven en el camino hacia el castillo cae (sino necesariamente) en un hoyo. La vuelta hacia su inconsciente y el conocimiento con un ladrón, al que reconocemos como imagen de fuerzas instintivas, el trickster o el loco quien compadeciéndose del joven afortunado, o del yo. con su sabiduría intuitiva, transforma esta carta, o el símbolo que le otorga al yo una adecuada asimiliación con su libido, energía y poder reconociendo su voluntad transformadora de si mismo. El joven ahora ya preparado, pero inconsciente aun de sus oportunidades que le esperaban en el castillo (ignorancia del yo frente a elementos inconscientes colectivos o destino) ingresa en él y conoce a la que luego seria su esposa, la hija del rey.
El yo reconoce a su ánima, anteriormente inconsciente de su existencia y que como hija del rey, antes formaba parte de su sombra, pero que sin embargo como conocemos desde la psicología analítica, es esta ánima la que posibilita la conexión entre la conciencia y lo inconsciente, por ende nuestro personaje se ve empujado a iniciar tal aventura en búsqueda del grifo y la pluma de oro, motivado por el encuentro con la amada, su propia ánima o desde la filosofía con la Sapientia o Sophia.

Recordemos la alegoría de la pluma de oro, el oro como símbolo claramente alquimico, representando aquí la perfección del metal, el encuentro con el sí mismo.

Ahora el joven afortunado debe ir a buscar la pluma dorada para poder unirse a ella, (la sagrada boda alquímica de los elementos) arrancada del grifo.
El yo se dispone a entrar a la cueva del grifo. Nuevamente el yo se dispone, ahora consciente de los riesgos, a ingresar a lo inconciente, pero ahora de manera voluntaria
En su camino, se encuentra con el barquero. El que le permite llegar mas profundo de su inconsciente y hacerse con contenidos más complejos. El barquero hace papel del viejo sabio que ahora permite a la consciencia comunicarse mas limpia y seguidamente con lo inconsciente. Llevando al muchacho hasta la misma cueva del grifo.
Ahí con ayuda del ladrón, mismo arquetipo del bufón y fuerzas instintivas e intuitivas vistas con anterioridad ahora asimilado a la consciencia, hace uso de su conocimiento acerca del grifo, o del trato con lo inconsciente y logra arrancarle al grifo la tan apreciada pluma de oro.
El oro como símbolo de lo perfectible, también permite hacer la analogía con el niño filosófico de los alquimistas, el reconocimiento del aspecto divino en el hombre, el sí mismo.
Ahora el joven, además posee la facultad de conocer y comprender la maldición del barquero, es decir, encuentra sentido a la vida y se hace poseedor de la clave para la liberación del barquero, con lo cual se hace poseedor del símbolo de lo psicopompo para ir y venir a voluntad de la conciencia a lo inconsciente.


Este cuento, así como muchos otros, dan cuenta de un desarrollo de la personalidad a través de lo simbólico. De esta forma, lo expuesto en esta interpretación queda restringida a las analogías establecidas por quién escribe, de modo de encontrar ciertos paralelos en la sabiduría de los cuentos tradicionales como una guía en la comprensión de la dinámica de la psique.

Claro está, que las interpretaciones siempre serán esto, desde el ojo detrás de la lectura de quién interpreta. Una formación de lo inconsciente, como un sueño, un cuento, una pintura, entre otras manifestaciones siempre irán dos o tres pasos por delante de la interpretación, que como bien sabemos está sujeta a la persona que percibe y al proceso colectivo o cultural en que está inmerso. No es lo mismo comprender un símbolo en nuestra época actual, que el mismo símbolo 10 o 50 años mas tarde, esto se debe a la cualidad compensatoria a la época que puede hallarse en los símbolos con respecto a la conciencia contemporánea.

Según el cuento, invitado/a está a interpretar libremente el titulo del cuento, este ya es un símbolo en sí mismo.

*Imagen y cuento extraido de la serie de cuentos de la serie televisiva "El cuentacuentos" de Jim Henson's

miércoles, 29 de enero de 2014

Resumen, El Árbol de la Vida Kabalistico



Todos los datos que hemos visto hasta ahora nos han ido revelando un conocimiento continuo hacia un mayor nivel de complejidad y conciencia.

En la Kabbalah cada Sephirah incluye a la anterior y la trasciende; cada esfera no puede existir por sí sola, necesita de la anterior y la que está superior a ella, de esta forma podemos entender el Árbol de la Vida como una totalidad.

Dentro de la psicología tiene especial relevancia la posibilidad del ser humano, su capacidad de poder desarrollarse y poder evolucionar a través de su continua expansión de conciencia, junto a esto, si sumamos el aporte del esoterismo y el ocultismo que nos otorga el ejercicio práctico del recorrido por los senderos del árbol de la vida la cual toma como motor, la Voluntad del hombre, pues solo depende de su propia individualidad poder recorrer los distintos senderos de la vida y experienciar con ello lo que cada esfera le puede llegar a atribuir para su vida cotidiana. Se reiteran virtudes como la voluntad, la intuición, la osadía, el sentimiento como amor para un propio desarrollo y por supuesto, la salud como una manifestación de un buen y sano desenvolvimiento en todos los planos de existencia que en el hombre subyacen tan inconscientemente, sus realidades, a veces tan escondidas como su propia y olvidada sombra.


En Resumen:

1. Kether: Energía inmanifestada

2. Chokmah: Expresión de la energía cósmica pero sin forma.

3. Binah: La energía cósmica se descarga en un estado (pero no en una cosa), fuerza en movimiento que puede alcanzar cierta movilidad.

4. Chesed: Tomando la materia existente es capaz de representar la realidad inmediata en imágenes a través de la imaginación.

5. Gueburah: Nos impulsa a la liberación de viejos esquemas mentales.

6. Tiphareth: el espíritu logra descender y encarnarse.

7. Netzach: el espíritu entra en el mundo de la ilusión, y lo proyecta por medio de pensamientos.

8. Yesod: toma todas las partículas que han descendido de los niveles más sutiles (pensamientos y emociones) y las reviste de materia etérica.

9. Malkuth: densifica la materia etérica de Yesod. Representa el mundo tangible.

Con esto podríamos decir que Kether, Binah, Chokmah, Gueburah, Chesed y Tiphareth pertenecen al mundo arquetípico, a los conceptos que se forman de este mundo, representando al yo superior. Paralelamente en la sabiduría perenne pertenecen a Sat, Chit, Ananda y la Supramente.

Estos planos por el cual transitamos ya sea de forma conciente o inconscientemente, se pueden comparar con los Sephiroth ya que tienen una base esquemática y un entendimiento de la formación del cosmos y de la evolución que puede alcanzar la conciencia.


martes, 2 de julio de 2013

V Parte El Árbol de la Vida Cabalistico: Las esferas de Netzach, Hod, Yesod y Malkuth.








Netzach, La Victoria y Hod, el esplendor



El espíritu encarnado después de Tiphareth entra en el mundo de Maya o de la ilusión. Desde este punto se vivencia al uno como múltiple, la luz blanca se visualiza en sus múltiples colores, no se conoce a Dios mismo, sino más en sus múltiples manifestaciones. Por esto Netzach corresponde al mundo de las masas y no más al de la individuación. Netzach representa los instintos y las emociones que muchas veces estos suscitan. Hod por su parte es una esfera correspondiente al pilar de la Forma, se sitúa por debajo de Geburah y como es característico de este pilar, es el que inviste de forma a las ideas o a las fuerzas generadas en su esfera acompañante, en este caso a Netzach (la emoción). Debido a esto Hod representa a Geburah en un lugar inferior, significa el intelecto, a la razón que da forma a los pensamientos y los moldea de tal forma que sean congruentes a la emoción. Así se adquiere una fuerza psíquica (pensamiento revestido de emoción): un símbolo.

En Netzach es donde los símbolos que utilizamos como mediadores psíquicos adquieren su poder, pues es justamente esta esfera, la de la emoción, la que entrega al símbolo mismo la fuerza emotiva que requieren para actuar en el plano de la psiquis. Si Netzach es la emoción, Hod es la Mente o la psiquis del hombre. De esta manera entre la reconciliación e integración de este par de opuestos es como nos abriremos camino hacia la belleza que Tiphareth contiene. Entre las emociones y la psiquis es donde el hombre puede hallar una puerta que lo conduzca hacia esferas más altas de su ser. Esta puerta es lo que se conoce con el nombre de arquetipos (que anteriormente habíamos nombrado), pero es de central importancia precisamente en estas esferas donde su función tiene la raíz hacia mundos mas sutiles y elevados de conciencia. Por ello para explicitar más este punto integraremos los conocimientos que C.G. Jung (2002) nos puede dar al respecto:
“…La reproducción de formas arquetípicas de la conducta psíquica pueden crear un horizonte más amplio y una extensión mayor de conciencia, a condición de que se consiga asimilar e integrar en la mente conciente los contenidos perdidos y luego recuperados. Puesto que no son neutrales, su asimilación modificará la personalidad al igual que ellos tendrán que sufrir ciertas alteraciones. En esa parte de lo que se llama <<Proceso de individuación>> la interpretación de los símbolos desempeña un papel práctico importante. Porque los símbolos son intentos naturales para reconciliar y unir opuestos dentro de la psique”. (pg. 97)
 Por ello la verdadera importancia de la unión de los opuestos lo mental (Hod) y lo emocional (Netzach) es que entre ellos existe una equivalencia de contenidos que operan en conjunto para lograr un mayor nivel de conciencia, una integración de contenidos (arquetipos), donde la individualidad se une a la personalidad.


Yesod, El Fundamento 


“Yesod, como lo hemos visto, refleja el sol de Tiphareth, el cual es Kether en un arco inferior.” Dion Fortune
Yesod es el principio dinámico en que operan las fuerzas a través de las energías sutiles, es aquel plano que está por sobre el material o también aquel que opera por sobre los 4 principios básicos que conforman la materia (los cuatro elementos). Yesod corresponde al 5to elemento que dota de energía a los 4 anteriores, por ello Yesod es el elemento Éter. Antes que cierto pensamiento (Hod) pueda manifestarse, es necesario que pase por este plano etérico y se llene de las energías que ahí se revisten de ideas y emociones (Netzach), para poder llegar al mundo material (Malkuth). A Yesod se le conoce como el centro mismo, donde las energías primordiales emanan, es el motor del universo en constante flujo y reflujo. Es el receptáculo de las emanaciones de los otros Sephiroth que lleva estos contenidos hasta densificarse y plasmarse en el mundo físico. En un plano microcósmico podemos hacer la analogía en cuanto a estados de conciencia. Si bien dijimos que Chesed, Geburah, Binah y Chokmah representan al yo superior, Netzach, Hod y Yesod (triángulo inferior) representan la personalidad del alma, es decir, lo encarnado. Tomando individualmente a Yesod dentro del pilar central del Equilibrio podemos ver que Kether es el Súper-conciente, Tiphareth el Conciente y Yesod es el Inconsciente. Por ello se dice el motor del universo, donde se haya toda la fuerza y el poder. Y es justamente el inconsciente el que dota de energía psíquica a la personalidad, pues ahí se hallan las fuerzas libidinales del ser que están en frecuente pugna (Hod y Netzach)


Malkuth, El Reino



Se encuentra en la base del pilar del Centro, el Pilar del Equilibrio y se puede observar a simple vista como una de las esferas más aisladas de todo el Árbol. Sin embargo esto es así ya que se dice que Malkuth recibe todas las influencias y es el catalizador de todas las formas y fuerzas de los demás Sephiroth. Es el resultado final de todas las actividades del Árbol y por ello representa al mundo tangible, aquel que puede ser percibido por nuestros sentidos más ordinarios e inmediatos. Por ello el Reino está conformado por los 4 elementos básicos de la materia.

Malkuth encierra todas las partículas que han descendido desde las esferas más sutiles, ya sean pensamientos (Hod) o emociones (Netzach) y que luego llegan hasta Yesod, que las reviste de materia etérica para luego densificarse y manifestarse en Malkuth. Quedará más claro con el siguiente ejemplo: si una persona se encuentra melancólica por la pérdida de un ser querido, con el tiempo esta emoción (Netzach) de melancolía puede llegar a ser tan fuerte y sostenida en el tiempo que se transforma en depresión, con sus consecuentes pensamientos (Hod) de muerte, angustia y vacío. Esta energía psíquica puede ser tan potente y mantenida que tiñe todas sus experiencias en adelante, logrando así una densa masa psíquica (Yesod) en su pensamiento y por consecuencia una manifestación en sus órganos físicos (Malkuth), lo que conocemos como enfermedad o sintomás físicos.
Por consecuencia podremos comprender entonces que lo que en el mundo físico o de la materia sucede, es el resultado de múltiples interacciones ocurridas a priori en planos más sutiles de la existencia y que lo que al mundo físico acontece no es más que el síntoma a la vista.
En palabras de Dion Fortune: “La función formadora y concretizante de Malkuth es lo que hace tangible, visible y definido lo que en las plantas superiores es indefinido e intangible; es el gran servicio que presta a la manifestación, y es su poder característico. Todas las luces, es decir las emanaciones de los demás Sephiroth, se iluminan, y de consiguiente, se visibilizan, tan pronto como son reflejadas por aspectos concretos de Malkuth.”
Nota: Los cabalistas no se refieren a la materia como ser puramente físico, si no además el aspecto psíquico y sutil de esta, es decir, las 4 condiciones según las cuales puede existir la energía. Elementos que están presentes hasta el Mundo de la Formación (Netzach, Hod y Yesod).
El cuerpo, plano o vehículo etérico en las tradiciones místicas también es considerado de cierta forma como parte del mundo físico.


Referencias:

-Fortune Dion (2001), Kabbalah Mística, Editorial Kier. Disponible en e-book: http://www.samaelgnosis.net/libro/pdf/cabala_mistica.pdf

-Jung, Carl Gustav (2002), El Hombre y sus Símbolos, Editorial Caralt.

domingo, 21 de abril de 2013

IV Parte El Árbol de la Vida Cabalistico: Las esferas de Chesed, Geburah y Tiphareth: La Misericordia, La severidad y la Belleza.


Chesed (Guedulah) La Misericordia 

“Representa la formulación de la idea arquetípica, la concreción de lo abstracto. Cuando el principio abstracto que forma la raíz de una nueva actividad se formula en nuestra mente, operamos en la Esfera de Chesed.”  Dion Fortune. 

Es el Sephira central del pilar de la misericordia bajo Chokmah. Representa al padre amante, protector y preservador. Chesed o Guedulah es la compasión o misericordia, que equilibra la severidad que corresponde a su hermano izquierdo Geburah.

Chesed es la capacidad de representar imágenes o proyectos, tomando la materia prima existente, la realidad inmediata y poder proyectarse en función de la modificación a través de la imaginación de aquella realidad deseada. Es el pensar adelantándose al futuro.

Geburah, La Severidad

“Chesed, el Rey sentado en su trono, el Padre del pueblo de días pacíficos, bien puede merecer nuestro amor; pero quien es acreedor de nuestro respeto es Geburah, el Rey sobre su carro, que parte para la guerra.” Dion Fortune

Geburah es quien nos inspira a mantenernos firmes en nuestras decisiones y en nuestros caminos, es la fuerza y el poder que nos ayuda a permanecer presentes nuestros principios. Pero al contrario de Chesed no es el mantenedor, sino que nos impulsa a la liberación y al rompimiento de nuestros viejos esquemas mentales (aquí podemos recordar que cada Sephira, cada aspecto de la creación, que es comparable a cada planeta en la astrología, puede estar bien o mal aspectado, según las proporciones en que se manifiesten). Gracias a Geburah no nos permitimos caer en cierta estupidez que provoca el enamoramiento, sino que podemos amar sin caer en nuestra desvalorización causada por nuestro exceso de sentimentalismo o por el contrario, en el caso de nuestra falta de amabilidad, nos ayuda a volver en si mismos y no caer en la arrogancia.

Geburah encarna la justicia y el temor que causa su severidad. Por lo mismo muchas veces en las religiones se le atribuye la característica del mal: por ello el lado derecho se caracteriza por la connotación buena o positiva (Chesed) mientras que el lado izquierdo de Dios, es lo maléfico, “la otra mano”.

No es que Geburah encarne los principios oscuros o “malos”. Esta es sin embargo una concepción dualista que la filosofía cristiana ha hecho desvalorizando la tradición original y dándole a los poderes de Dios características humanas. Bueno y malo, blanco y negro, así sucesivamente. No es que exista estrictamente el bien y el mal. En las enseñanzas de la filosofía mística se entiende el mal como energía desfasada y que no esta en su lugar. En palabras de Dion Fortune:

“Si un exceso de amor nos hace sentimentales y estúpidos, o si la falta de amor nos convierte en destructivos y crueles. Es en este sentido que se comprende el Mal y no en un dominio personal que obra como un Adversario.” Dion Fortune.

Tiphareth, La Belleza 

Está situado en el centro del Pilar del equilibrio, le sigue a Kether y por ello representa a este mismo pero en una esfera inferior. Es el punto de transmutación entre los planos de la fuerza (pilar derecho) y los de la forma (pilar izquierdo). De esta manera para poder comprender la función de Tiphareth será necesario relacionar su lugar en el Árbol con las demás esferas.

Tiphareth si bien pareciera que estuviese aislado, no lo está, pues es el último lugar en correspondencia con el mundo arquetípico, por consiguiente las esferas por debajo de Tiphareth (Netzach, Hod, Yesod y Malkuth), representan el mundo más denso antes de concretarse en la materia. Las 4 esferas por sobre Tiphareth como lo dijimos anteriormente, representan el mundo de las ideas Platónico, el mundo arquetípico.

También puede ser visto Tiphareth como la conciencia que actúa como mediador entre las cuatro esferas superiores que representan al yo superior y las cuatro esferas inferiores que representan al yo inferior o personalidad.

En Tiphareth encontramos los conceptos arquetípicos (niveles superiores) que se cristalizan y se convierten en ideas arquetípicas (niveles inferiores).

Así es en esta esfera donde el espíritu al descender logra al fin encarnarse y por esta razón es la esfera asociada al sacrificio, el acto sagrado que realiza el espíritu para retornar a la tierra, y es debido a ese acto que Tiphareth es conocido como La Belleza y es justamente Kether en un nivel inferior (desencarnando de su ideal divino).


Referencias:

-Fortune Dion (2001), Kabbalah Mística, Editorial Kier. Disponible en e-book: http://www.samaelgnosis.net/libro/pdf/cabala_mistica.pdf

lunes, 11 de marzo de 2013

Parte III. Los 10 Sephiroth, sus relaciones y correspondencias. Kether - Chokmah y Binah.


Kether, La Corona 

En la Kabbalah se dice que mas allá de la primera manifestación, representada por la luz que es  conocida como la corona, existen otros niveles mas sutiles, sin ninguna clase de forma concreta. Estos niveles son conocidos como los velos de la inmanifestación y son las fuerzas que pulsan a la vida. Se dice que los velos de la inmanifestación son 3.
El primero es Ain “negatividad”, el segundo es Ain Soph “lo ilimitado”, y el tercero es Ain Soph Aur “Luz ilimitada”. Estas son las realidades trascendentes. Después de ellas ocurre la primera  manifestación, que es la corona (Kether), la fuente de la luz espiritual del mundo.
Nuestra conciencia humana sólo puede acceder hasta Kether ya que de lo inmanifestado nada se puede decir ni pensar. Podríamos decir que en Kether se encuentra toda la creación en potencia, pero que aún no esta lista para manifestarse. En Kether se halla toda la energía, por eso a Kether también se le denomina el Uno, es la energía antes de polarizarse a niveles más densos. En este nivel es donde los conceptos y el lenguaje desaparecen pues Kether sólo puede ser descrito en niveles  experienciales: se percibe solo a través de la intuición. Podríamos decir que Kether existe por sí solo sin reacción alguna. En palabras de Dion Fortune:
“De la misma manera que nosotros nos expresamos en obra, así también Kether se expresa en la manifestación. Pero tal como las obras del ser humano no constituyen su personalidad, sino que son la expresión de su actividad natural, igualmente ocurre con Kether: su existencia no está manifestada, pero es la causa de la manifestación.”

Metafóricamente hablando podríamos decir que Kether es el océano y los demás sephirot todos los ríos que confluyen hasta él.


Chokmah, La Sabiduría 

 “Tenemos que aprender cuándo podemos funcionar como Kjokmah y engendrar hijos en el mundo, y cuándo podemos actuar mejor como Binah y hacer que nuestro medio ambiente nos fertilice y nos haga productivos.” Dion Fortune

A partir del descenso de la energía desde Kether hacia Chokmah, la energía se desenvuelve en forma dual, es decir, se polariza. Por un lado Chokmah representa la primera fuerza o energía en manifestación, el aspecto masculino, mientras Binah es lo femenino. A partir de este par de opuestos es que aparece la manifestación o los pilares del universo. En Chokmah podemos encontrar el Primer Verbo, que dijo, “hágase la luz”. Es la primera fuerza de la manifestación, es el impulso de vida que crea y es la energía misma del creador que busca tomar forma. Se encuentra en la punta del pilar de la misericordia, por lo tanto, todos los sephiroth de este pilar se relacionarán con estos aspectos de Chokmah. Por otro lado Binah es la femineidad que da forma y representa a la pasividad, es la fuerza contenedora de Chokmah. Chokmah es sabiduría pues al descender Kether nos encontramos con el entendimiento del mundo, pero solo como experiencia ya que finalmente Binah nos lo dará en conceptos y abstracciones. Por ello Chokmah es la sabiduría y Binah el entendimiento.

Binah, El Entendimiento

“Es la poderosa Madre de todos los seres vivientes e, igualmente, el Principio de la Muerte, pues la forma debe morir cuando ha cumplido su misión. En los planos de la forma, la muerte y el nacimiento son el anverso y el reverso de la misma moneda.” Dion Fortune, Cabala mística

Binah corresponde al aspecto femenino del universo. Representa la pasividad que da forma a la creación y a la potencia de esta última. Es a su vez el entendimiento pues para que la sabiduría de Chokmah se pueda perpetuar en la manifestación es necesario que haya un conocimiento de las leyes del universo por el cual regirse.
Este tercer Sephirah tiene como función equilibrar las fuerzas cósmicas que emanan desde la fuente de Kether (la energía inmanifiesta). En Chokmah esta energía se expresa con gran potencia pero sin forma. Cuando la energía llega a Binah, esta toma forma y se descarga en un estado, que no es lo mismo que en una cosa, pues es una fuerza en movimiento que alcanza cierta estabilidad. Para hacer esto más comprensible tomaremos prestado nuevamente los ejemplos dados en el libro de Dion Fortune, La cabala Mística:

“…el átomo, que para todos los fines prácticos constituye la unidad estable del Plano Físico, es la manifestación del tipo de fuerza llamado Binah. Todas las organizaciones sociales sobre las cuales pesa abrumadoramente la mano muerta del estancamiento, como, por ejemplo, la civilización china antes de la revolución o nuestras fosilizadas universidades, se dice que están bajo la influencia de Binah.”
Entonces el equilibrio es alcanzado desde esta esfera y el poder de Dios, Kether, es detenido por la forma y frenado en Binah. Por ello la manifestación divina busca también en su momento quebrar con la inercia, la fuerza con que fluye el universo y la suma de sus energías aumenta justamente por la misma inercia. Es esta misma fuerza la que rompe con la estabilidad alcanzada entre Chokmah y Binah en su reciprocidad, entonces como nos dice el Zepher Yetzirah -comienza nuevamente la acción y reacción- y el poder de Chokmah se sobrepone nuevamente sobre el aquietamiento establecido por Binah y así se pone en movimiento un nuevo ciclo de equilibrio entre los pares de opuestos. Gracias a esta escalada es que se van repitiendo los ciclos anteriores pero ahora en una forma diferente, más elevada y completa, evolucionando en un círculo ascendente.

Cabe recordar que ha Binah también se le asocia con el tan injustificado mal, esto por retener la expansión de la energía creativa del espíritu, pero aquellos que no comprenden el importantísimo papel de la estabilidad y la pasividad, nunca comprenderán la importancia del detenerse a escucharse a si mismos y contemplar lo que se tiene y lo que se ha logrado en el proceso. Por ello la virtud de Binah es el silencio, y su vicio, la avaricia.




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Referencias:

- Fortune D. (2001), Kabbalah Mística, Editorial Kier. Disponible en e-book: http://www.samaelgnosis.net/libro/pdf/cabala_mistica.pdf

lunes, 4 de marzo de 2013

Parte II.- El Árbol De La Vida

“…Lo podemos utilizar como el ingeniero o el matemático emplean la regla de calcular para investigar y calcular todas las complicaciones de la existencia tanto visible como invisible, así como la Naturaleza externa y las profundidades del alma.” Dion Fortune, El Árbol de la Vida. 

¿Qué es?

El Árbol de la Vida es un símbolo compuesto cuya función es la representación del Cosmos y de toda vida humana y sus relaciones. En él se encuentra todo contenido que emana de las profundidades de la psiquis colectiva, que corresponde al alma del universo, tanto visible como invisible y a la psiquis individual, con su consecuente alma y realidad subjetiva.Por ello podemos describir al árbol de la vida como un gráfico o mapa sobre la conformación tanto macrocósmica como microcósmica del universo.

Estructura del Árbol de la Vida. 

Este jeroglífico posee 10 esferas denominadas “Sephiras”, que en hebreo significa número, por el hecho de tener correspondencias numéricas. Estas esferas se relacionan entre sí a través de líneas denominas Senderos los cuales son 22 en total. Cada una de estas 10 esferas representa un estado de manifestación divina y cada sendero o línea que conecta a cada Sephira representa el arquetipo involucrado en la interacción de los diferentes estados de conciencia representado por las esferas. Así entendemos que los senderos son los escalones por los que pasa el alma en su realización.
Las esferas van numeradas del 1 al 10 y en este mismo sentido se distribuyen en forma descendente, representando las más altas un nivel de manifestación más sutil y las inferiores niveles de manifestación más densos, es decir, más cercanas al mundo material.

Los pilares

Podemos observar que el árbol de la vida se divide en 3 pilares. El pilar izquierdo es denominado el pilar de La Severidad y está constituido por los Sephiroth Binah, Geburah y Hod. El pilar central es denominado el pilar de La Armonía y del Equilibrio y está constituido por Kether, Tiphereth, Yesod y Malkuth. Y el pilar derecho es el pilar de La Misericordia en el que se encuentra Chokmah, Chesed y Netzach. Conocer estos pilares es importante para lograr comprender el Árbol de la Vida. Asimismo es importante entender que cada Sephirah surge de otra Sephira y se encuentran íntimamente relacionados entre sí. Por lo mismo no se puede entender una Sephirah sin relacionarla con las otras.

Esto quedará más claro en la siguiente entrada.