El Kybalion: «Dondequiera que estén las huellas del Maestro, allí, los oídos del que está pronto para recibir sus enseñanzas se abren de par en par». Y además: «Cuando el oído es capaz de oír, entonces vienen los labios que han de llenarlos con sabiduría».
Introducción
El blog tiene la intención de esparcir conocimiento en áreas como la psicología, espiritualidad y misticismo, la información tendrá como fuente autores relacionados con las temáticas anteriormente señaladas, ademas de mi propia autoria. La finalidad no es dar información o conocimiento que yá se conoce sino contribuir con el mismo según mi propio trabajo y reflexión ,por su misma naturaleza las palabras expresadas serán de un aliento hipotético, sin fin de absolutismos ni caracteres de verdades únicas.Que este blog contribuya no solo al autoconocimiento, sino a la reflexión de cada uno de los lectores, en planos tan altos como el espiritual hasta el tan cotidiano terrenal.
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lunes, 9 de abril de 2012
El arquetipo; Una mirada Junguiana y Platónica.
Ahora, desde una perspectiva Transpersonal, es importante también, a modo de poner los arquetipos y sus símbolos al servicio de una hermenéutica de los mitos, hablar del Arquetipo desde una mirada integradora desde estas dos formas de explicar la realidad tanto psíquica, de realidad como del alma humana.
Puede que parezca en primera instancia, una suerte de mezcolanza de teorías y de contenidos, entre lo Junguiano y lo platónico, sin embargo, si nos servimos de un mapa de la psique y de lo aportado por las tradiciones espirituales, de las que sin duda Jung exploro y de alguna forma incluyo en sus estudios, podremos entender, que el intento que aquí se logra exponer es que tanto el arquetipo Junguiano y el platónico, son válidos en tanto se pueda hacer una distinción clara al respecto, de que es lo que abarca y es que a donde pertenece cada uno de estos conceptos, y como desde luego, pueden verse conjugados en función de un mayor entendimiento de la configuración humana y de la realidad tanto psíquica como espiritual.
Para Platón el alma, pertenecerá al mundo de las ideas, un plano que está fuera y alejado del hombre en si mismo, por lo que este debe esforzare y trabajar para poder llegar a él.
Según Durán (2010) el alma producto de un desequilibrio en uno de sus componentes, (que será la razón), no se ha podido conducir correctamente en su parte irracional o instintiva o de los deseos, la razón se ha visto sobre pasada por ellos, de aquí que esta (el alma) caiga al mundo sensible, donde desde ahí a de usar el hombre su razón para subordinar sus deseos y convertirse en un hombre virtuoso y por lo tanto de bien.
En el caso de Jung, el alma, será una parte que se encuentra en el ser humano, no debe ir en busca de ella como en el caso de Platón, en que el alma está en otra instancia, a la que designa como el mundo de las ideas.
En Jung esa parte colectiva, que pertenece a toda la humanidad por igual y de la cual provienen todos los arquetipos, es el inconsciente colectivo. En el caso de Platón es desde el mundo de las ideas desde donde también provienen los arquetipos o estas Ideas primigenias, perfectas y eternas (Gaarder, 2011). En ambos casos el hombre no puede acceder directamente a estos lugares, es decir, tanto al inconsciente colectivo Junguiano como al mundo de las ideas Platónico. (Durán, 2010)
Siguiendo esta idea, en el caso de Jung, el inconsciente colectivo es considerado como un espacio psíquico en el cual habitan los arquetipos y en el caso Platónico, el mundo de las ideas es un espacio metafísico con propiedades trascendentales, en el cual se encuentran estas ideas o arquetipos y por lo tanto de carácter ontológico.
Siguiendo la idea planteada por Durán (2010) el inconsciente colectivo será considerado como “un espacio psíquico formado por todo aquello que la humanidad ha conocido y “olvidado””. Y esto que ha sido olvidado corresponde a los arquetipos o ideas primigenias.
Platón señala que el mundo ideal se encuentra separado del ser humano, tal como se señalo con anterioridad, pero que sin embargo, el alma al provenir directamente de ese lugar antes de encarnar, conoce aquellos contenidos, pero luego son olvidados en la caída al mundo sensible.
“Uno de los contenidos que Jung estaría dispuesto a asignarle al Inconsciente Colectivo es lo que él denominó como “restos de una edad de oro”. Indica que, de haber sido estos contenidos parte de la conciencia, lo habrían sido de conciencias mas ampliadas que las actuales; que luego, estos contenidos, se habrían perdido en el tiempo, para aparecer nuevamente, esta vez en el inconsciente.” (Durán, 2010, Pg. 19).
Este punto es de un valor muy importante entre ambas teorías, debido a que esto implicaría que el inconsciente Colectivo de Jung y el Mundo de las Ideas de platón habrían sido para el alma lugares ya conocidos, y que solo debieran re-conocerse, pues estarían ya olvidados, uno en el inconsciente y el otro por pertenecer al mundo de las sustancias.
Otra diferencia que vale la pena mencionar y destacar, es que para Jung, aquello que no pertenece a la conciencia, no existe, pues la existencia es propia de aquello que puede conocerse y como el ser humano no puede acceder directamente a esta instancia psíquica que es el inconsciente Colectivo, este no existe. Su existencia solo puede, sin embargo, inferirse por sus efectos, efectos que estarán determinados por los arquetipos, es decir, por un símbolo o imagen arquetípica.
“El arquetipo es una posibilidad dada a priori de la forma de la representación. No se heredan las representaciones sino las formas, que desde este punto de vista corresponden exactamente a los instintos, los cuales también están determinados formalmente. Así como es imposible comprobar la existencia de arquetipos en sí, tampoco puede comprobarse la de los instintos en tanto estos no actúen in concreto” (Jung, 1970, pg. 74)
Platón sin embargo, plantea que como este Mundo Ideal tiene un carácter ontológico, este ya existe, este mundo simplemente “es” independiente de la existencia del hombre en si. Por lo tanto este “Ser” Platónico contiene en si toda la existencia. “las realidades esenciales existen Per se”. (Durán, 2010, P. 20).
Por otro lado; “El Inconsciente Colectivo, mientras carezca de existencia psicológica, podrá ser representado también psicológicamente como oscuro, negro, sombrío, reflejando la ausencia de luz, color o figura; es lo propio de los contenidos inconscientes” (Jung, citado en Durán, 2010, P. 21)
Este punto es de suma relevancia para el papel que se conjuga entre el Inconsciente Colectivo y el Mundo de las Ideas.
Si el Inconsciente Colectivo, es oscuro y sombrío, pues no podemos acceder a él directamente sino por sus efectos, la función del alma por lo tanto será poder traer esos contenidos desde el inconsciente a la conciencia. El poder realizar ese descubrimiento y conexión permitirá acceder al centro del Inconsciente Colectivo, el Self para Jung, el cual tiene carácter numinoso y constituye una unidad universal (Durán, 2010).
“La aparición de los arquetipos tiene un declarado carácter numinoso que, si no se quiere llamar “mágico”, hay que llamar espiritual. Por eso este fenómeno es de la mayor importancia para la psicología de la religión.” (Jung, 1970. P. 149).
A través de este camino es que se accede a la verdad, lleva al hombre a ser un hombre de bien, una cuestión de tipo ética señalará Duran (2010).
Por su parte, el Mundo de las ideas de Platón, es un lugar luminoso, por poseer en si las ideas y toda la existencia en este “Ser”.
Por lo tanto el ser humano debe esforzarse por querer y poder llegar a este Mundo Ideal a través de la Razón, la cual es la máxima expresión del hombre virtuoso, pues le permite acceder a un estado de contemplación y felicidad, a través de la concupiscencia.
La concupiscencia será entendida como la capacidad del alma de recordar aquello que ha olvidado. Así se entiende que será esta la mayor labor del alma. Al igual que en Jung el acceder a este Mundo (de las Ideas en el caso de Platón) es la contemplación del Bien y de la virtud y verdad en el hombre. (Durán, 2010, P. 22).
Para resumir; en ambos autores existe este lugar superior al cual el alma debe acceder para poder alcanzar la virtud, el bien y la verdad. En el caso de Jung, el alma debe encontrar en si misma, es decir la psique, su propio centro, pues lo inconsciente colectivo es una parte de esta psique pero que se encuentra sepultada o inconsciente, a partir de ahí es que se alcanza este Self o totalidad con el mundo y consigo mismo.
Para Platón, el alma debe esforzarse con fuerza y valentía por llegar a este Mundo Ideal trascendente al cual el hombre debe aspirar alcanzar a través de su Razón, para lograr el recuerdo o la concupiscencia de su alma, lo que entrega al hombre su virtud y verdad.
Por lo tanto por lo mencionado anteriormente, iluminarse desde un aspecto Junguiano es hacer conciente las propias sombras conectando con el Self o sí mismo, centro de la totalidad de lo inconsciente colectivo y desde un sentido platónico intentar salir de la ignorancia a través de la Razón, para llevar a nuestra alma hasta nuestra máxima virtud como hombres, que se halla en el Mundo de las Ideas.
Sin embargo ambos persiguen el mismo objetivo, “Una razón por la cual vivir que esté más allá de las necesidades inmediatas y que implique trascender la materia para alcanzar el interés del espíritu, la plenitud del alma”. (Duran, 2010, P. 24).
Esa razón por la cual vivir, nosotros le llamamos el sentido de vida, una solución que el individuo se plantea a si mismo en su existencia.
*Este intento por darle un sentido a la existencia, puede verse retratado de múltiples formas a lo largo de la historia de la humanidad. Por ejemplo en los Mitos. Temática que será abordada en la próxima entrada del blog.
Referencias:
- Durán, P. (2010) ¿Inconsciente Colectivo de Jung y Mundo de las Ideas de Platón, una Conversación Necesaria? - Encuentros: Revista Latinoamérica de Psicología Analítica. Número 2 Págs. 3-28. Santiago de Chile, Diciembre del 2010. Obtenido desde: http://revista.cgjung.cl/
-Gaarder, Jostein. “El Mundo de Sofía. Novela sobre la historia de la filosofía” Cap.“El Mundo de las Ideas” Pg. 89 .Ebook. Extraído el 19 de septiembre del 2011. Desde: http://www.dad.uncu.edu.ar/upload/El%20Mundo%20de%20Sofia.pdf
-Jung, C.G. (1970) “Arquetipos e Inconsciente Colectivo” [Ebook]. Barcelona: Paidós
viernes, 7 de octubre de 2011
MEDITACIÓN E IMAGINACIÓN – ALQUIMIA Y PSICOLOGÍA
Para hacer un acercamiento a la influencia de la imaginación en el proceso psicoterapéutico, nos hemos tomado de la actividad de la meditación y como es que confluye con el proceso de imaginar.
Podemos hacer un paralelo que es clave en este principio entre la alquimia y la psicología, ambas actividades del hombre como un intento de acercarse a lo divino o en palabras contemporáneas, ayudar a promover el proceso de sanación en el individuo que se vive desde estas dos perspectivas (alquimia y psicología transpersonal) como una transformación, un cambio o transmutación de las sustancias que es por correlación, las actitudes, emociones, pensamientos o contenidos psíquicos del paciente.
Para comenzar, partiremos con acercamientos sobre la meditación:
Ruland (1612) en su Lexicón alchimiae, respecto a la meditación nos dice: “La palabra Meditatio se usa cuando se mantiene un diálogo íntimo con alguien que, sin embargo, es invisible; como también, mediante invocación, con Dios, o consigo mismo o con sus ángeles buenos”. (Ruland citado en Jung,1989, p.183)
Cuando los alquimistas hablan de la meditatio, no se refieren simplemente a una reflexión, sino mas bien dicho, a un diálogo interior (Jung, 1989). Desde esta perspectiva, entenderemos que la meditación era una técnica empleada para fortalecer un vínculo, un diálogo en particular con una determinada voz, de ese “otro” otro que desde el ámbito de la psicología correspondería al inconsciente.
La función principal de establecer este diálogo, es poder fortalecer, como dijimos anteriormente, el traspaso de ciertos contenidos desde lo in-manifestado a lo manifestado, o desde un contexto psíquico, desde lo inconsciente a la conciencia.
Por tanto, desde un punto de vista alquimista, meditar significa que mediante un diálogo con Dios, llega todavía más espíritu a la piedra, que se espiritualiza, volatiliza o sublima todavía más.
Es decir, que el meditar permitirá un conocimiento más acabado de nosotros mismos, esto es posible porque la meditación ayuda a la profundización en contenidos que en estado de vigilia o de conciencia ordinaria, no nos es posible acceder y por ende, se encuentran sepultados de nuestro alcance y poner atención en ellos en este estado “ordinario” resulta casi imposible.
Por ello que se hable en términos simbólicos que el descubrimiento de estos contenidos es como espiritualizarlos, es en analogía, iluminarlos por la conciencia, hacerlos asequibles a la exploración y reeditación e inclusive contrastarlos con la realidad, en verificación si aquello que nosotros recordamos como experiencias, son en realidad hechos factibles y no resignificados por la propia psique del observador, en este caso, del paciente.
Desde lo anteriormente dicho, la meditación desde la cual hablamos, mantiene una diferencia con aquella practicada por tradiciones orientales, en donde la meditación resulta un cese del pensamiento, un logro de poder suprimir, o mejor dicho, dejar ir cualquier tipo de influencia de la mente, llegar a un vacío.
Lo que aquí se propone es un trabajo, también llamado por los alquimistas como meditación, como un trabajo en donde el pensamiento se pone en movimiento, pero no desordenado, sino en función de alcanzar estados mas profundos y concentrados de atención sobre un contenido especifico, de modo de establecer un diálogo con lo interior, lo que será desarrollado en las próximas páginas.
«Estudia, medita, suda, trabaja, cuece…todo esto. Así se te abrirá un flujo salvador, que brota del corazón del hijo del Gran Mundo», un agua «que el hijo del Gran Mundo nos da, y que mana de su cuerpo y de su corazón como una verdadera Aqua Vitae…» (Khunrath en Jung,1989, p. 184).
Ahora, en tanto el papel que juega la imaginatio en el diálogo con nuestro inconsciente, (lo cual, como se comprenderá desde la psicología profunda, este proceso es fundamental en el entendimiento de ciertos procesos anímicos) juega un papel protagónico en el desenvolvimiento psicoterapéutico hacer uso justo de su introducción, esto porque desde la psicología la imaginación como técnica abre procesos -como se indicaba en el apartado anterior-que son fundamentales para acceder a información, ya sea verbal o no verbal, que nos dirigirá a adoptar una actitud diferente frente a nuestra vida y a la percepción que tengamos de las cosas, personas y de la interrelación que establezcamos con ellas.
Esta imaginación o imaginatio, permitirá posicionarnos desde una perspectiva más abierta, flexible, y creativa frente a los contextos que surgen en la cotidianidad, de modo que, frente a la rigidización de posturas cognitivas (auto relatos), posturales (el cuerpo como correlato anímico) y emocionales (capacidad de experimentar mayor espectro de emociones) la imaginación posibilita la apertura espontánea a formas análogas de ser en el mundo, quitándole protagonismo y fuerza a esas pautas rígidas de comportamiento, logrando situarnos en el lugar que anteriormente no nos atrevíamos a ocupar, (por ejemplo, imaginarnos siendo jefes o discípulos, siendo hijos frente a los padres o como padres frente a los hijos).
Esta posibilidad que nos entrega la imaginación abre a un conjunto de roles no experimentados, por lo tanto, también podremos decir que, permite fortalecer la empatía con otro, al permitirnos ponernos – literalmente- en su lugar y desde ahí permitirnos vivenciar emocional, cognitiva y corporalmente su Ser y su contexto.
Pero cabe preguntarnos, ¿donde queda el ámbito espiritual del cual tanto nos habla la psicología transpersonal?
Para responder a esta pregunta, remitimos nuevamente al papel de la imaginatio en la alquimia y principalmente a Ruland:
«La imaginación es el astro que hay dentro del ser humano, el cuerpo celeste o supraceleste». (Jung,1989,p.185)
Frente a tan importantísima afirmación, no podemos pretender disminuir la imaginación a una mera actividad fantástica, carente de significado o de repercusión en la vida física de nuestro cuerpo y emociones o como mera actividad cerebral o cognitiva.
Recordemos que la actividad de lo inconsciente como tal, su naturaleza, es desconocida y por tanto la forma que tiene la psique de intentar manifestar aquellos contenidos es a través de la proyección en objetos materiales, por tanto, el inconsciente en cuanto se activa comienza a establecer relación con el hombre, “desde afuera”.
De aquí la importancia que en el trabajo realizado por el alquimista o de cualquier sujeto que emprenda una tarea de transformación interior (por ejemplo la psicoterapia), la imaginación es también una actividad física, Jung dirá una suerte de híbrido físico-espiritual.
La imaginación es una suerte de conjunción de fuerzas corporales – espirituales, en donde, no podemos dejar de lado la actividad del alma en el hombre, este astro, que pone en marcha la comunicación con facultades interiores en el hombre la hace ser una propiedad divina, que por tanto la posibilita a ir a lugares fuera de la naturaleza del espacio y tiempo y del mismo cuerpo que la habita. Podríamos decir que la imaginación como facultad del alma nos permite hacer cosas que ni siquiera el cuerpo puede abarcar.
Así desde una perspectiva transpersonal, nos parece adecuado leer a Jung cuando propone que: “Cierto que lo que el alma imagina acontece solo en el espíritu; pero lo que Dios imagina sucede en realidad.” (Jung, 1989, p.187)
Para resumir diríamos que a través de la imaginación, “…Puedes comprender lo más grande, pues te hemos abierto las puertas”.(Jung, 1989, p.188)
Referencias
- Jung, C. G. (1989). Psicología y Alquimia: Meditación e Imaginación. Pags. 183 - 188 Traducción de Ángel Sabrido. Plaza & Janes Editores, S.A. E-Book
jueves, 28 de julio de 2011
Breve Reseña: El Sí Mismo desde la perspectiva Junguiana.
El Sí Mismo, Jung lo posiciono como la parte estructural de lo inconsciente colectivo, es este Self desde la perspectiva Junguiana quien posibilita el equilibrio psíquico entre la conciencia y el inconsciente. Cuando hay una tensión entre ambas estructuras, entonces es el Sí Mismo quien se encarga de generar contenidos que surgen como símbolos que ayudan a la psique a poder soportar e intentar unificar esta polaridad. Desde este punto de vista, el Sí Mismo sería el centro regulador de nuestro psiquismo.
También fundamental es la función de los arquetipos, que son como guías del material inconsciente nuclear y colectivo y que organizan complejos de la historia personal del sujeto, por ello se encuentran en lo inconsciente personal, a lo cual el sí mismo tiende a otorgar ciertas imágenes arquetípicas a estos complejos.
El Sí Mismo contiene una parte que incluye a todo el organismo y su psique, pero además el sí mismo es capaz de trascender al sujeto individual abarcando zonas que no corresponden a lo personal. El sí mismo funciona como una totalidad, como un centro que se pone en contacto con el todo, con el universo y el mundo entero y es capaz de poner en relación estas energías sutiles universales (por no decir divinas) y físicas las cuales no funcionan con los niveles de espacio y tiempo convencionales del mundo material. De ahí que el concepto de la sincronicidad (coincidencias significativas) sea fundamental en la forma de funcionar del sí mismo.
El Sí mismo como dijimos anteriormente, intenta unificar polos o contradicciones (al menos en apariencia…) que son irreconciliables, pero que en su dimensión (del sí mismo) si son posibles, de ahí que el simbolismo que expresa sea particularmente de forma paradójica.
Esta expresión paradójica es lo que podemos relacionar con escrituras y enseñanzas de maestros y místicos tanto de oriente como de occidente cuando intentan expresar la naturaleza divina del y en el ser humano. Jung pudo relacionar y describir algunas de estas imágenes del sí mismo, como los mandalas, imágenes alquimistas como la serpiente gnóstica o el ouroboros, imágenes que intentan devolver el sentido unificador y de totalidad de la psique. Un símbolo muy importante que Jung utilizo para poder estructurar de algún modo el sí mismo, es el lápiz de la alquimia .
Muchos de estos símbolos son compartidos de forma colectiva y se expresan en etapas comunes del ciclo vital, por ejemplo; hay ciertas imágenes arquetípicas que se tienden a repetir en sujetos adolescentes, en adultos y en la vejez o en la mitad de la vida, que es cuando la persona intenta tomar contacto con el sí mismo, o mejor expresado, el Self busca expresarse e incluir al yo para alcanzar esa totalidad.
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